Loading ...
Noticia

Adolescentes encerrados en su habitación: cuándo forma parte del desarrollo y cuándo exige mayor atención

Entre la búsqueda de privacidad y las señales de alerta

Veronica Orcajo
Comparte:
adolescente en su habitación

Durante la etapa adolescente se incrementa la búsqueda de privacidad y la necesidad de contar con un rincón propio. No obstante, existen indicios en los adolescentes que requieren un seguimiento más detallado, como las fluctuaciones anímicas, los trastornos en el descanso o la alimentación y el desinterés por aficiones previas.

Durante los fines de semana, es habitual que muchos jóvenes pasen gran parte de la jornada dentro de sus dormitorios. Con la puerta cerrada durante periodos prolongados, oyen música, juegan a videojuegos, conversan por el teléfono móvil, revisan redes sociales o navegan por la red. Para bastantes familias, esta rutina genera desconcierto. Si el encierro se prolonga durante días y se abandonan las salidas, surgen dudas sobre si se trata de un comportamiento madurativo normal o de una alerta.

Pero, ¿en qué momento conviene pedir ayuda profesional? Esto es lo que establece un articulo de El País.

El refugio de los adolescentes para construir la identidad

La psicóloga María Jesús Andrés Pérez, cofundadora de Psicomaster, señala que el dormitorio funciona como un espacio de protección donde construir la identidad, ganar autonomía y distanciarse del entorno adulto. Este patrón predomina entre los 13 y los 17 años, según la maduración individual: “Es una etapa caracterizada por grandes cambios físicos, emocionales y sociales, por lo que suelen buscar cierto recogimiento e independencia”.

@joelalonsoo El adolescente que se encierra en su cuarto y ya no quiere salir durante horas… #datospsicologicos #adolescentes #psicologia #familia #adolescencia ♬ sonido original – Joel Alonso

Loading ...

Por su parte, Jaume Funes, psicólogo, educador y escritor especializado en adolescencia, sugiere que la inquietud suele originarse antes en los progenitores que en los propios jóvenes. Ante periodos festivos o sin actividad escolar donde las rutinas se relajan, algunas familias leen la reclusión como un problema, aunque el especialista defiende que el tiempo de ocio también sirve para descansar, aburrirse y explorar inquietudes personalizadas.

María Jesús incide en que la distancia forma parte de la evolución. Lo fundamental es evaluar la conducta general del menor: “Si el joven mantiene el interés por algunas actividades, conserva sus amistades, cumple con las responsabilidades propias de su edad y su estado de ánimo no presenta cambios significativos, probablemente no exista un problema”.

Las señales de alarma que exigen atención

La alarma salta cuando el aislamiento de los adolescentes deja de ser una opción puntual. Andrés aclara que, si bien la irritabilidad y el distanciamiento familiar son comunes en esta etapa, hay que actuar cuando los síntomas se agudizan o interfieren en la vida diaria. Entre las señales de observación destaca las alteraciones del sueño o del apetito, la apatía y el aislamiento progresivo: “Debemos prestar especial atención si observamos desesperanza, un cambio radical en su comportamiento o cualquier comentario relacionado con el deseo de desaparecer o dejar de vivir”.

Diálogo, límites y supervisión digital

Funes coincide en rechazar la imposición directa o forzar las salidas sin diálogo. Propone negociar alternativas de socialización y recordar que el encierro permanente “no es aceptable”: “No te voy a obligar a ir al gimnasio o a practicar algún deporte, pero vamos a negociar si vas con tus amigos al cine, si sales o haces otras cosas”. Para el educador, el objetivo es diversificar los entornos del menor: “La vida, para ser medianamente feliz, requiere compartir contextos diferentes”.

Sobre la presencia parental, Andrés enfatiza: “Los jóvenes necesitan sentir que sus padres continúan siendo una base segura”. Recomienda conservar hábitos compartidos e interés por sus vidas: “Mantener algunas rutinas compartidas, favorecer momentos de encuentro y mostrar interés por su mundo sin invadirlo puede ayudar a evitar una desconexión progresiva”.

MÁS SOBRE:

Salir de la versión móvil