
Se trata de un ‘patógeno zoonótico’ cuyo primer brote se desarrolló en Malasia y Singapur a finales de la década de los 90, y que se puede transmitir a los humanos a través del consumo de alimentos que estén contaminados previamente o por contacto directo con fluidos de animales con el virus.
Fue el pasado lunes 12 de enero cuando los organismos competentes en la materia oficializaron la existencia de dos casos de infección que cuadrarían con la sintomatología del virus Nipah en la India, y dos días después se oficializó su positivo, acarreando una alerta sanitaria a nivel mundial.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también admite que hay «bajo» riesgo de que se produzca un brote que pudiera poner en peligro la salud mundial, atreviéndose a considerar, ante los micrófonos de la Agencia EFE, que «India tiene la capacidad de contener estos brotes, como se ha probado en casos pasados».
Su contagio en humanos comienza a manifestarse como un cuadro de catarro habitual, con síntomas como fiebre o tos, pero el portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica Luis Buzón ha confirmado que con el paso de los días «aparecen alteraciones del nivel de conciencia, cambios conductuales, crisis convulsivas y, en último término, coma y muerte».
MÁS SOBRE: