
Los ingresos obtenidos por alquilar una plaza de garaje deben incluirse en la declaración de la renta como rendimientos del capital inmobiliario. Es decir, funcionan de forma similar al alquiler de una vivienda, aunque con algunas diferencias importantes.
Por ello, la clave está en si la plaza de garaje se alquila junto a una vivienda o de forma independiente. Cuando se alquila por separado, algo muy habitual, no se aplican las mismas reducciones fiscales que sí existen en el alquiler de vivienda habitual. Esto implica que el propietario tendrá que tributar por el total del beneficio obtenido.
Aunque haya que pagar impuestos, no todo son malas noticias. Hacienda permite deducir ciertos gastos relacionados con la plaza de garaje. Entre ellos se incluyen:
El interés por alquilar plazas de garaje no es casualidad. En muchas ciudades, encontrar aparcamiento es cada vez más complicado, lo que ha hecho que los precios suban en los últimos años. Esto ha convertido a las plazas de garaje en una pequeña inversión rentable para muchos propietarios.
Además, su gestión suele ser más sencilla que la de una vivienda: menos rotación de inquilinos, menos desgaste y menos trámites. Pero eso no significa que se puedan ignorar las obligaciones fiscales.
No incluir estos ingresos en la declaración puede salir caro. Hacienda dispone de herramientas para detectar ingresos no declarados, especialmente cuando existen transferencias bancarias o contratos de alquiler.
MÁS SOBRE: