
Lo ha hecho acompañado de su inseparable copiloto y amigo, Ramón Bañas, con quien ya ha convertido esta experiencia en una tradición anual. Durante unos días, el cantante de Sofía deja a un lado los focos para sumergirse en un ambiente muy diferente: el de los motores, los cronómetros y las curvas de montaña.
El propio cantante compartió en redes sociales el entusiasmo del momento junto a su compañero: «Hoy somos pilotos de rally. ¿Tú crees?». Una mezcla de emoción y sorpresa que resume bien lo que significa para él esta aventura.
El fin de semana no fue precisamente sencillo. Según relató el artista, las condiciones meteorológicas pusieron a prueba a los equipos: lluvia intensa, tramos con grandes acumulaciones de agua en la carretera y niebla en algunos puntos del recorrido.
«Muchas risas con amigos que siempre es un gusto ver», explicaba, refiriéndose también a la rivalidad amistosa con el chef Jordi Roca, otro de los rostros conocidos que cada año participa en esta cita automovilística.
La relación entre Soler y Roca es una mezcla perfecta de amistad y competición. Ambos comparten pasión por los coches clásicos y por el Rally Costa Brava, una prueba que reúne cada año a más de 200 vehículos históricos procedentes de distintos países.
Pero esta edición dejó una pequeña revancha para el cantante. Después de completar el recorrido entre lluvia, curvas y nervios, Soler celebraba en redes su triunfo en el duelo particular con el chef.
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