
En este contexto, la socióloga y sexóloga Cecilia Bizzotto asegura que estamos viviendo un importante cambio en la forma en la que creamos vínculos con las personas que queremos:
«Antes considerábamos que amor y sexo debían ser algo que siempre estuviera unido y que una relación satisfactoria tenía que tener sexo necesariamente. En la actualidad, parece que lo estamos dividiendo».
Si queremos entender esta nueva conducta, habría que tener en cuenta el cambio cultural que estamos experimentando, ya que, por lo general, las personas conciben el sexo como algo opcional y no como una obligación que sostiene a las parejas.
«Durante mucho tiempo, muchas personas, sobre todo mujeres en parejas heterosexuales, han tenido relaciones de coito sin deseo porque entendían que era su obligación», sostiene la psicóloga María Victoria Ramírez.
Y añade: «Actualmente, cada vez más personas se dan permiso para no tenerlas si no hay deseo».
Por otro lado, aclara que el hecho de no priorizar las relaciones íntimas no siempre tiene que ver con la falta de deseo como único factor, sino también con los problemas del día a día o, en muchos casos, con etapas posteriores al nacimiento de un bebé: «Muchas personas pueden, o bien a lo largo de toda su relación o bien en determinados periodos de la misma, sentir amor por su pareja y no tener sexo: problemas graves, nacimiento de una criatura o etapas de crisis«.
También las redes sociales y las aplicaciones de citas han tenido una gran repercusión en nuestra forma de relacionarnos: «Tenemos la sensación de que hay un mercado inagotable de personas esperando a ser elegidas», afirma Bizzotto.
Esto podría favorecer una desvinculación afectiva y, como consecuencia, un desencanto generalizado, puesto que cada vez existe menos compromiso afectivo a largo plazo.
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