Ana Mena

Ana Mena desvela que tiene el «gen de la intolerancia»: ¿Qué significa?

La cantante malagueña ha hablado de su predisposición genética

Alba García-Fogeda

Ana Mena ha puesto sobre la mesa una cuestión relacionada con la genética y la alimentación que puede generar dudas. Durante la entrevista en el pódcast GRIMEY TV, la cantante explicó por qué pide el café con leche sin lactosa. «No es que sea intolerante, pero sí como que una vez me hicieron pruebas y tenía como el gen de la intolerancia. Todavía no se me ha manifestado, pero en algún momento se me activará», contó.

La frase abre una pregunta: ¿existe realmente un gen que determine que una persona va a ser intolerante a la lactosa? La respuesta requiere algunos matices. En realidad, existen variantes genéticas relacionadas con la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta. Por tanto, tener una determinada variante puede indicar una predisposición, pero no equivale a tener síntomas siempre y ser diagnosticado intolerante.

 

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Qué hay detrás del llamado «gen de la intolerancia» de Ana Mena

La lactosa es el azúcar presente de forma natural en la leche. Para digerirla, el organismo necesita una enzima llamada lactasa. Esta se encarga de descomponer la lactosa para que pueda ser absorbida por el intestino. La intolerancia aparece cuando existe un déficit de lactasa. Esto puede provocar síntomas como dolor abdominal, hinchazón, gases o diarrea después de consumir lactosa.

La genética tiene un papel importante en una de las formas más habituales de intolerancia a la lactosa en adultos. Según la página web especializada, Genotipia, el gen LCT es el encargado de producir la lactasa, mientras que determinadas variantes del gen MCM6 regulan la expresión de LCT. Algunas variantes están relacionadas con una mayor capacidad para mantener la producción de lactasa durante la edad adulta y otras con su disminución progresiva.

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Por eso, una prueba genética puede detectar una predisposición. Sin embargo, no es correcto interpretar el resultado como si existiera un interruptor que un día se enciende y hace aparecer automáticamente la intolerancia. Además, esta información puede utilizarse para modificar la alimentación incorrectamente.

En el caso de Ana Mena, por tanto, lo que cuenta encaja con la idea de haber obtenido un resultado genético relacionado con esta predisposición. Eso no significa que actualmente sea intolerante. De hecho, ella misma aclara que «no es que sea intolerante».

¿Qué ocurre también con la celiaquía que menciona la malagueña?

La malagueña también hace referencia al gen de la celiaquía, una enfermedad autoinmune relacionada con la ingesta de gluten que aparece en personas con una determinada predisposición genética. Entre los marcadores genéticos asociados se encuentran los del sistema HLA, principalmente DQ2 y DQ8.

Pero tener estos marcadores tampoco significa ser celíaco. Según la información recogida por Celicidad, una parte importante de la población puede presentar genética compatible con la enfermedad sin llegar a desarrollarla.

Cereales
La proteína del gluten, el cereal

Además, la enfermedad puede aparecer en distintos momentos de la vida. Una persona puede tener esa predisposición genética y no presentar síntomas durante años, o incluso no desarrollar nunca la enfermedad.

En este sentido, el comentario de Ana Mena sirve para acercar una cuestión genética que puede resultar desconocida. Tener una variante asociada a una intolerancia o unos genes relacionados con la celiaquía no permite afirmar que una persona tenga actualmente ninguna de las dos condiciones.

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