
El adelanto llega en forma de un breve vídeo de animación que sumerge al espectador en un paisaje árido y misterioso. Además, la imagen central es una especie de árbol solitario, de ramas estilizadas, que parece resistir al viento y a la arena que se arremolina a su alrededor.
Ese viento, de hecho, es el gran protagonista sonoro del clip. El único audio que acompaña a las imágenes es un aire fuerte, casi hipnótico, que refuerza la sensación de inmensidad y soledad del paisaje. Un recurso que, lejos de ser casual, apunta a que Rosa del Desierto podría explorar una estética más introspectiva, simbólica y emocional.
El vídeo no revela fragmentos de la canción, pero sí deja entrever la línea visual que acompañará al lanzamiento: minimalista, evocadora y cargada de metáforas. La presencia del árbol, firme en medio de la nada, ha despertado interpretaciones. Lo que puede dar a entender que el tema podría hablar de resiliencia, transformación o renacimiento.
Con este adelanto, Ana Torroja demuestra una vez más su capacidad para reinventarse y sorprender. Tras décadas de trayectoria, la artista sigue apostando por propuestas conceptuales y cuidadas donde la estética y la música dialogan para construir un universo propio.