
La victoria de la cantante canaria en la Quinta Vergara no solo supuso un hito en su trayectoria, sino también un impulso para la música española en Latinoamérica. La artista conquistó al público chileno con una gran actuación con el tema Caminito de lamento, un tema que le ha abierto puertas a colaboraciones internacionales. Su triunfo ha dejado un listón muy alto para los próximos representantes.
Ahora, Antoñito Molina asume el reto con la cercanía que le caracterizan. El gaditano vive uno de los momentos más sólidos de su carrera, con una propuesta que mezcla raíz andaluza y emoción. Su conexión con el público será, sin duda, una de sus grandes bazas en un festival donde la interpretación de Me Prometo en directo marcará la diferencia.
Junto a él estará María Peláe, que cantará Que Vengan a Por Mí. La malagueña aportará fuerza escénica y discurso propio a una edición que volverá a situar a España en el foco internacional.
El Festival de Viña del Mar, celebrado cada año en Chile, es mucho más que una cita musical. Es una plataforma de proyección global para los artistas hispanohablantes. La presión es máxima, pero también lo es la oportunidad.
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