
La normativa, aprobada en 2023, busca reforzar la protección de los animales y fomentar la responsabilidad de tener una mascota. Y es que, según datos del Ministerio de Derechos Sociales, en España viven alrededor de 7,5 millones de perros, lo que convierte esta medida en una obligación que afecta a millones de hogares.
Pero, ¿qué objetivo tiene el seguro? Este está diseñado para cubrir los daños que el animal pueda ocasionar a terceras personas, lo que puede incluir desde lesiones físicas como una mordedura hasta perjuicios materiales provocados en propiedades ajenas. Es por eso por lo que la cobertura del mismo debe mantenerse activa durante toda la vida del perro.
Tal y como se establece en el artículo 30 de la citada ley, «en el caso de la tenencia de perros y durante toda la vida del animal, la persona titular deberá contratar y mantener en vigor un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros, que incluya en su cobertura a las personas responsables del animal, por un importe de cuantía suficiente para sufragar los posibles gastos derivados, que se establecerá reglamentariamente«.
Uno de los aspectos que más dudas genera entre los dueños de mascotas es el coste de esta cobertura. El precio varía según la aseguradora, el límite de indemnización contratado y las garantías adicionales incluidas en la póliza.
No obstante, de forma orientativa, un seguro básico de responsabilidad civil para perros considerados no peligrosos puede rondar los 30 euros anuales. En el caso de animales catalogados como potencialmente peligrosos, las primas suelen situarse alrededor de los 50 euros al año, aunque pueden ser superiores dependiendo de las condiciones contratadas. Si el propietario del perro decide añadir coberturas complementarias, tales como asistencia veterinaria o protección frente a accidentes, el coste puede incluso superar los 100 euros anuales.
No disponer del seguro cuando resulta obligatorio puede acarrear consecuencias económicas importantes. La ley contempla sanciones cuya cuantía depende de la gravedad de la infracción. En los casos de incumplimientos leves, las multas pueden partir de los 500 euros, mientras que en situaciones más graves las sanciones pueden alcanzar los 10.000 euros. De modo que si queremos evitar sustos, no solo debemos contratar el seguro, sino verificar que la póliza está en vigor y cubre adecuadamente los posibles daños a terceros.