Niño con rabieta

Así funciona el ‘método Jessica’, la técnica para calmar las rabietas de tus hijos

Una estrategia basada en la sorpresa gana popularidad entre padres, aunque los expertos piden usarla con cautela

Alba García-Fogeda

En los últimos días, una técnica conocida como ‘método Jessica’ se ha convertido en tendencia en redes sociales por su aparente eficacia para detener las rabietas de los niños de forma casi inmediata. Padres de todo el mundo comparten vídeos en los que, ante un berrinche, basta con pronunciar un nombre en voz alta para que el llanto desaparezca. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este fenómeno?

La clave de esta técnica es tan simple como sorprendente. Cuando el niño está en plena rabieta, el adulto comienza a decir en voz alta un nombre, normalmente ‘Jessica’, como si estuviera buscando a alguien. Este gesto inesperado provoca que el menor se desconcierte y deje de llorar al instante en muchos casos.

El motivo está en el funcionamiento del cerebro infantil. Según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, explica en Mi bebé y yo que, en edades tempranas, especialmente entre los dos y los cuatro años, los niños todavía no son capaces de gestionar varias emociones al mismo tiempo. Por eso, al introducir un estímulo inesperado, como escuchar un nombre desconocido, su atención cambia y se interrumpe el estado de frustración.

Un alivio inmediato de las rabietas… pero temporal

Aunque el método puede resultar útil en situaciones puntuales, como en un supermercado o en un momento de estrés, los expertos coinciden en que no es una solución a largo plazo. La técnica no elimina la emoción, sino que la interrumpe momentáneamente.

Según explican especialistas en neuropsicología, el niño no aprende a gestionar su enfado o frustración, simplemente se distrae. Esto implica que, si se utiliza de forma habitual, no contribuye al desarrollo emocional del menor.

Las rabietas forman parte del desarrollo natural de los niños. A través de ellas, aprenden poco a poco a identificar y regular lo que sienten. Evitarlas constantemente puede dificultar ese aprendizaje.

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