
Un artículo publicado en la revista TELOS sobre este fenómeno apunta a que las redes sociales pueden favorecer la expansión de estos comportamientos. La investigación analiza cómo las críticas sobre la apariencia física pueden repetirse entre usuarios y llegar a normalizarse dentro de una comunidad digital. Esto significa que la exposición constante a determinados mensajes puede influir en la forma en la que hablamos y pensamos sobre los cuerpos.
El contagio del body shaming funciona como una cadena. Cuando un comentario negativo recibe respuestas, interacciones o apoyo, puede aumentar la sensación de que ese tipo de mensajes son aceptados. Así, una crítica que comienza como una opinión personal puede terminar convirtiéndose en una dinámica compartida por más usuarios.
Aunque muchas veces se presenta como una broma o un comentario sin importancia, los expertos recuerdan que detrás de cada imagen hay una persona. La repetición de estas conductas puede hacer que ciertas críticas sobre el físico parezcan normales cuando, en realidad, contribuyen a crear un entorno digital más duro y menos respetuoso.
@yodigonomas_ ⚠️Aprende de qué se trata el body shaming y cómo combatirlo.♀️♂️ . . . #bodyshaming #prevencion #proteccion #cuidado #respeto #body #salud #yodigonomas ♬ sonido original – #YoDigoNoMas
Uno de los factores que explican la presencia del body shaming en internet es la comparación continua. Las redes sociales están llenas de imágenes y vídeos donde a menudo predominan determinados ideales de belleza. Esta exposición puede generar presión por encajar en esos modelos y favorecer juicios hacia quienes se alejan de ellos.
Además, la distancia que ofrece una pantalla puede hacer que algunas personas escriban comentarios que probablemente no expresarían en una conversación cara a cara. El anonimato y la rapidez de las redes facilitan que una opinión sobre el aspecto de alguien se convierta en una crítica pública.
El problema no aparece únicamente en los grandes ataques o insultos. También está presente en gestos como comentar el peso de una persona, señalar un cambio físico o convertir una característica corporal en motivo de burla.
Frente a esta situación, especialistas en psicología y comunicación digital defienden la importancia de construir espacios donde hablar sobre los cuerpos desde el respeto. No se trata solo de evitar los ataques directos, sino también de revisar qué mensajes compartimos, apoyamos o damos visibilidad.
MÁS SOBRE: