
Tras finalizar su participación en El chiringuito de Pepe, decidió poner punto final a su carrera. Desde entonces, ha mantenido un perfil lejos de las cámaras y titulares. «Decidí cortar y terminar ya para siempre. Divinamente retirado y felizmente retirado. No quiero saber nada ya», afirma con rotundidad.
Su retirada no estuvo exenta de dificultades. Bonilla perdió 400.000 euros a raíz de la quiebra financiera de Lehman Brothers, un golpe económico que le afectó profundamente. Sin embargo, ha explicado que logró recuperar el dinero: «Perdí todo, lo pasé mal, pero tuve unos buenos abogados y al final recuperé el dinero. Tardé diez años».
Reconoce que ganó «más de lo que nunca había imaginado» durante su etapa en televisión y que supo administrar sus ingresos. «Fui previsor cuando trabajaba», señala, defendiendo que ahora vive con tranquilidad gracias a su pensión y a otros recursos.
El actor también atravesó momentos delicados en el plano personal. Sufrió una depresión y una aneurisma de aorta, además de problemas de hipertensión. Hoy asegura que esas etapas forman parte del pasado. Ya no necesita medicación para la depresión y mantiene controlados otros aspectos de su salud.
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