
Moverse con hijos suele implicar más gastos: más billetes, más equipaje, más logística. Por eso, encontrar vuelos a precios tan bajos es casi un salvavidas para las familias que quieren desconectar unos días. Con estas tarifas, un fin de semana en otra ciudad deja de ser un capricho para convertirse en una opción real y accesible.
Además, los aeropuertos están cada vez más preparados para los más pequeños: zonas de juegos, embarques prioritarios y servicios pensados para que el viaje sea cómodo desde el minuto uno. Si a eso le sumas un trayecto corto y barato, la ecuación es perfecta.
Con un billete de 10 euros, destinos como Oporto, Palma, Marsella o Milán se convierten en escenarios ideales para una aventura exprés. No hace falta planear grandes vacaciones, solo basta con elegir un fin de semana, preparar una mochila ligera y lanzarse a descubrir un lugar nuevo.
Estas escapadas breves son una forma fantástica de que los niños aprendan viajando, vivan experiencias diferentes y se acostumbren a moverse por el mundo. Y para los adultos, suponen un respiro necesario del día a día sin tener que esperar a las vacaciones de verano.
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