En Cadena Dial nos apasiona la música, pero sobre todo nos importan las personas que están detrás de las canciones que nos acompañan día a día. Uno de nuestros artistas, Blas Cantó, abrió un día de par en par las puertas de su alma en una de sus entrevistas más íntimas y difíciles hasta la fecha. Fue el año pasado en el programa Y ahora Sonsoles donde el cantante ha echado la vista atrás para recordar una infancia marcada por la complejidad familiar y la ausencia de una figura paterna, dejando al descubierto las cicatrices que lo han moldeado como el gran artista y ser humano que es hoy.
Nunca ha tenido reparos en cantarle al dolor o a la superación, pero en esta ocasión ha ido un paso más allá al desnudarse emocionalmente sobre la relación que mantuvo con su padre, una historia que estuvo lejos de ser un camino de rosas.
Crecer no fue fácil para el exintegrante de Auryn. La realidad de su hogar estuvo definida por dinámicas complicadas y un distanciamiento que se prolongó durante años. Al rememorar aquellos tiempos, el artista no esconde la madurez con la que hoy mira el pasado, aunque reconoce la desconexión tan profunda que existía por parte de su padre: «Creo que cuando mi padre murió se dio cuenta de lo que se había perdido».
Esta demoledora reflexión resume el dolor de un hijo que, a pesar de los intentos o de las circunstancias de la vida, sintió el vacío de una despedida que llegó antes de que se pudieran sanar del todo las heridas del ayer.
“Cuando mi padre falleció, me dolió no haber sufrido más su pérdida por su ausencia en mi infancia”. Estas palabras reveló el artista en el plató del programa.
La abuela de Blas no solo crio a su hija sino que también de algún modo fue como una madre para el cantante; le protegía y le cuidaba como nadie.
En muy poco tiempo tuvo que enfrentarse a una doble pérdida que resultó ser uno de los mayores golpes que ha vivido en su vida.
“Me siento muy afortunado de haber crecido con mujeres porque aprendí todos esos valores. Las mujeres de mi casa supieron protegerme. Mi tía, mi abuela, mi madre…
El artista contó que la dolorosa pérdida de su abuela coincidió cuando este representaba a España en Eurovisión: “Me pilló en un momento vulnerable. Yo era la alegría de su casa. Mi abuela y mi madre hicieron que no se notara la ausencia paterna».
A pesar de la dureza de sus vivencias tempranas, Blas Cantó logró canalizar toda esa amalgama de sentimientos a través de la música. La música no solo se convirtió en su profesión y en su gran pasión, sino también en el bálsamo definitivo para sanar los fantasmas de su niñez.
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