
Estos son factores que popularmente se asocian a un bajón emocional. Y si a esto le sumamos el hecho de que el lunes el día menos apetecible de la semana, pues ahí lo tenemos: el Blue Monday en su máxima expresión.
Este concepto nació en 2005 cuando el psicólogo británico Cliff Arnall presentó una fórmula que supuestamente calculaba el día más deprimente del año, aunque más tarde se supo que todo formaba parte de una campaña publicitaria de la agencia de viajes Sky Travel.
A pesar de todo la idea caló profundamente en la cultura popular y, aunque sin una base científica, cada mes de enero se recupera el término y muchas páginas ofrecen consejos de bienestar para afrontar este día de la mejor manera posible.
Como una especie de respuesta a tanta tristeza mediática, ese mismo año surgió otro término: el Yellow Day, conocido como ‘el día más feliz del año‘. Este, en lugar de tener lugar un día concreto de la semana, se celebra anualmente el 20 de junio.
Una fecha que en esta ocasión coincide con la llegada del buen tiempo, el aumento de las horas de luz natural y la inminente inauguración del verano, factores que contribuyen a elevar nuestro estado de ánimo.
A esto se le suma el hecho de que las vacaciones están a la vuelta de la esquina para muchos, lo que dispara la motivación y el buen humor. Además, gracias al clima y a los horarios laborales reducidos en algunas empresas ejecutamos una mayor sociabilización, lo que ayuda a mejorar nuestra energía y positividad.