
Cuatro aspirantes llegaron a la última gala con la ilusión de conseguir la ansiada chaquetilla, el trofeo del programa y el premio en metálico de 100.000 euros: Annie, Camila, Chambo y Carlota. El premio también incluye la publicación de su propio libro de recetas y un curso de formación avanzada en el Basque Culinary Center.
Para evaluar el nivel de los finalistas en las pruebas decisivas, el plató contó con un jurado de lujo compuesto por los reputados chefs Joan Roca, Quique Dacosta y Oriol Castro.
La noche comenzó con el ya tradicional reto de «seguir al chef», liderado en esta ocasión por Oriol Castro. El cocinero preparó una de sus complejas elaboraciones en directo mientras los concursantes intentaban replicarla paso a paso. El mejor de esta prueba se aseguró el primer pase directo al gran duelo.
Posteriormente, los tres aspirantes restantes se desplazaron a Denia para enfrentarse en las cocinas de Quique Dacosta. Allí tuvieron que reproducir minuciosamente dos platos del menú del chef valenciano. Tras un cocinado lleno de sentimientos, se definió que Annie y Camila serían las dos duelistas definitivas que competirían por el título.
Establecida en Ibiza junto a su esposo tras mudarse a la isla con apenas 18 años, Camila Angelucci ha tenido una trayectoria profesional de lo más variada, trabajando incluso como azafata de vuelo. Sin embargo, su verdadera vocación siempre estuvo entre los fogones.
A lo largo de toda la temporada de Masterchef, la italiana destacó por su fuerte personalidad, su impulsividad y su perfil minucioso. Pese a no contar con el favoritismo de gran parte de sus compañeros de edición, su vocación culinaria la llevó hasta lo más alto.
Al presentar su propuesta culinaria ante el jurado, la ganadora compartió el profundo significado personal que inspiraba su menú:
“»Vamos directamente a Italia, el lugar donde nací, la ciudad de la que me escapé. Cuenta la historia de una familia que se rompe. Cuenta la historia de una niña que tiene miedo a que su madre sufra. Cuenta que mi padre me ha enseñado que se perdona todo. Yo le he tenido mucha rabia cuando era pequeña y ahora no me pierdo ningún momento de la vida sin él»