
Antes de llenar estadios y encadenar éxitos internacionales, los colombianos conquistaron al público con un sonido que mezclaba el pop y el folk con letras cuidadas sobre el amor, el desamor y las relaciones personales. Aquel debut ya dejaba entrever la identidad musical que Morat ha mantenido hasta hoy, con referencias literarias, armonías vocales y una esencia que apenas ha cambiado con el paso de los años.
Entre las canciones que marcaron aquel primer trabajo destacan Cómo te atreves, convertida en uno de los grandes himnos de la banda; Aprender a quererte, que sigue siendo una de las favoritas de sus seguidores; o Mi nuevo vicio, el tema que grabaron junto a Paulina Rubio. De hecho, los propios integrantes de Morat han contado en varias ocasiones que tardaron poco más de media hora en escribir esta última canción, sin imaginar el impacto que tendría en su carrera.
El álbum también puede escucharse como una historia de amor contada de principio a fin. Desde la ilusión de En un solo día hasta el dolor de Cuánto me duele o la nostalgia de Ya no estás tú, el disco construye un recorrido emocional que conectó con toda una generación y que todavía hoy mantiene intacta su frescura.
Aquel estreno tampoco estuvo exento de cambios, puesto que poco después de la publicación del disco, el batería Alejandro Posada abandonó la formación y fue sustituido por Martín Vargas. Lejos de frenar el crecimiento del grupo, ese relevo terminó consolidando la alineación que continúa vigente junto a Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil y Simón Vargas.
Si hay una canción que resume el antes y el después de aquella etapa, esa es Cómo te atreves. Con el paso del tiempo se convirtió en un fenómeno inesperado incluso para la propia banda. Sin embargo, el público la transformó en uno de los temas imprescindibles del pop español.
MÁS SOBRE: