
Con la llegada del verano y las largas jornadas de playa, piscina o paseos al aire libre, los expertos recuerdan que existen zonas especialmente sensibles que muchas personas olvidan proteger. Entre ellas destacan los labios, la raya del pelo y los párpados, tres áreas muy expuestas a la radiación solar y que pueden resentirse con facilidad.
Los labios tienen una piel mucho más fina que la del resto del cuerpo y apenas producen melanina, el pigmento que ayuda a protegernos de los rayos ultravioleta. Por eso, son especialmente vulnerables a las quemaduras solares.
Cuando esto ocurre, es habitual notar sequedad, tirantez, enrojecimiento o incluso inflamación. En los casos más intensos pueden aparecer pequeñas ampollas o descamación.
@dr.pardinaslopez LABIOS SECOS, AGRIETADOS o QUEMADOS por el SOL- causas, tratamiento y prevención efectiva #dentalk #dentista #labios #quemaduras #odontologo #drpardinaslopez ♬ sonido original – Dentalk! – Dr. Simón Pardiñas
Para evitarlo, los especialistas, como la clínica Dr. Calvo, recomiendan utilizar un protector labial con factor de protección solar (SPF), reaplicarlo con frecuencia, especialmente después de comer o bañarse, y mantener una buena hidratación durante todo el día.
Quienes llevan el pelo muy fino, poco abundante o acostumbran a peinarse siempre con la misma raya tienen un riesgo mayor de que esta zona se enrojezca, escueza o incluso se pele días después de la exposición solar.
Los expertos aconsejan aplicar protector solar específico para el cuero cabelludo o utilizar productos en formato espray que no engrasen el cabello. Otra opción sencilla y eficaz es recurrir a una gorra, un sombrero o cambiar la posición de la raya de vez en cuando para no exponer siempre el mismo punto.
@aitanaasorianoNo me lo puedo creer♬ Titanic flute fail – Kate McKenzie
Los párpados también forman parte de las zonas más delicadas del rostro. Su piel es extremadamente fina y puede quemarse con facilidad si permanece mucho tiempo al sol sin protección.
Además del enrojecimiento o la sensación de escozor, una exposición excesiva puede provocar inflamación y molestias oculares. En algunos casos, la radiación ultravioleta también puede afectar a la superficie del ojo, causando una lesión conocida como fotoqueratitis, que suele provocar dolor, lagrimeo, sensibilidad a la luz y sensación de tener arena en los ojos.