
«Belice está flipando estos días. Y nosotros disfrutando de ella antes de que se haga mayor y vuele», escribe el artista en la descripción del carrusel, acompañando unas fotografías que muestran su faceta más personal, lejos de los escenarios y cerca de lo esencial. Una forma de recordar que, más allá de la música, hay momentos que no entienden de prisas.
Las imágenes retratan algunas de las escenas más sencillas de la vida del cantante, siempre cargadas de significado. En la primera imagen, Dani aparece con Belice en brazos, un gesto que se resume en protección y ternura. En otra, el manchego se deja llevar por su esencia musical: guitarra en mano, sentado en la playa al atardecer, compartiendo ese instante con su hija. Tampoco falta una imagen caminando por la orilla del mar, con la pequeña en una mochila portabebés.
El entorno natural acompaña la escapada en la que también hay espacios para los paseos por el bosque, reforzando la sensación de pausa y conexión con la naturaleza. Un descanso que el cantante ha querido compartir con quienes le siguen desde hace años.
En esta colección de recuerdos tampoco podía faltar Yarea, pareja del cantante y madre de Belice. La artista también aparece junto a su hija observado unos caballos y, en otra imagen, tocando la guitarra en la playa mientras la pequeña disfruta jugando con la arena. La música vuelve a estar presente como hilo conductor y punto de unión familiar.
Especialmente emotiva es la penúltima fotografía en la que Dani, sentado en la arena, deja que Belice se acerque a la guitarra e intente tocarla. Una imagen que resume a la perfección esta etapa vital y que invita a pensar a los fans del cantante si la pequeña heredará el talento musical de sus padres.
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