
El destino puede tener varias concepciones. En ocasiones lo interpretamos como el lugar físico al que deseamos dirigirnos y, en otras, como algo metafórico: una fuerza sobrenatural en la que confiamos al creer que nuestro camino ya está escrito.
En este contexto, numerosos artistas han recurrido al significado de esta palabra para elaborar sus composiciones, en las que se mezclan sentimientos, poder y confianza.
El 20 de mayo de 2002, David Bustamante y Álex Casademunt lanzaban lo que se convertiría en un himno generacional, un tema que desde su estreno ha sido una elección recurrente en karaokes, fiestas y demás eventos. Hablamos de Dos hombres y un destino.
La canción narra la lucha de dos amigos por conquistar a una misma mujer, un triángulo amoroso propio de película que recrea de manera intensa la tensión por descubrir quién será el elegido.
En 2017, Melendi publicaba Destino o casualidad, una preciosa canción con el grupo Ha*Ash. El sencillo tiene una gran carga emotiva ya que relata un encuentro fugaz entre dos personas que terminan formando una relación.
De este modo, los artistas se sumergen en una profunda reflexión que deja en el aire un gran interrogante: ¿se trata de un instante casual o el destino de la pareja ya estaba escrito? Una forma de invitar al público a pensar que aquellas vivencias por las que pasamos podrían estar predeterminadas.
En el caso de Antonio Orozco, su séptimo álbum de estudio, Destino, incluía algunos de los temas más importantes de su carrera, como Hoy será o Mi héroe.
Se trata de un disco muy personal que recoge en sus letras los pensamientos más íntimos del artista: «Esto es lo más cercano a un desnudo de Antonio Orozco que se puede ver, porque lo he contado todo, incluso cosas que no tendría que haber contado nunca», confesaba el cantante en una entrevista.
Por último, Carlos Rivera y Natalia Jiménez lanzaban El destino en 2019, una colaboración al ritmo de mariachis que fue interpretada originalmente por Juan Gabriel y Rocío Dúrcal.