
Hay canciones que no necesitan presentación. Basta con que suenen las primeras notas para que sepamos exactamente qué viene después. Y, en muchos de estos casos, su secreto está en los riffs. Este recurso se reduce a esa pequeña frase musical, habitualmente de guitarra, que se repite y acaba convirtiéndose en la verdadera carta de presentación de un tema.
En la historia del rock y el pop español existen riffs que han conseguido algo todavía más difícil: quedarse en la memoria colectiva. Son melodías que hemos aprendido a tararear casi sin darnos cuenta, incluso cuando no nos acordamos de la letra completa. De Fito & Fitipaldis a Amaral, estos son cinco ejemplos de riffs especialmente reconocibles para que te quede claro en qué consiste este recurso, que es mucho más utilizado de lo que piensas.
1. Fito & Fitipaldis – ‘Soldadito marinero’ (2003)
El comienzo de ‘Soldadito marinero’ es uno de esos casos en los que la guitarra crea una identidad propia desde las primeras notas. En este caso, el riff acompaña la canción con una melodía, aparentemente sencilla, pero que termina siendo muy reconocible, convirtiéndose en una parte indispensable del tema.
Este recurso es muy característico dentro del estilo de Fito Cabrales: guitarras sencillas, pero con una personalidad capaz de hacer que una canción sea reconocible prácticamente desde el primer acorde.
2. Amaral – ‘Sin ti no soy nada’ (2002)
La guitarra de ‘Sin ti no soy nada’ es otro de los sonidos que forman parte de la memoria del pop español de principios de los 00s. El tema, incluido dentro de su álbum ‘Estrella de mar’, convirtió al dúo en una de las bandas más populares de nuestro país.
3. Hombres G – ‘Devuélveme a mi chica’ (1985)
Pocos comienzos son tan fáciles de reconocer como el de ‘Devuélveme a mi chica’. En este éxito ochentero, la guitarra introduce inmediatamente una canción que forma parte de la historia del pop-rock español y que varias generaciones han cantado a pleno pulmón. El riff funciona aquí como una auténtica señal de identidad: unas pocas notas bastan para que el público sepa qué canción está a punto de sonar.
4. El Último de la Fila – ‘Insurrección’ (1986)
La guitarra en ‘Insurrección’, uno de los mayores éxitos de la música en español, es otro de los sonidos que quedaron grabados a fuego en la memoria de toda una generación. La canción, que rápidamente se convirtió en una de las piezas más reconocibles de El Último de la Fila, cuenta con una introducción capaz de activar inmediatamente el recuerdo, incluso antes de que aparezca la voz de Manolo García.
5. M-Clan – ‘Carolina’
Y cerramos con uno de esos riffs que prácticamente se han convertido en sinónimo de su canción. ‘Carolina’, de M-Clan, arranca con una guitarra inmediatamente reconocible que da paso a uno de los temas más populares de la banda murciana. No hace falta conocer todos los acordes ni recordar la letra: basta con reproducir mentalmente el comienzo para que la canción aparezca automáticamente en nuestra cabeza.
Los riffs tienen esa capacidad especial de compactar una canción en apenas unos segundos. No necesitan una letra para transmitir una emoción ni siquiera una melodía completa, ya que unas pocas notas pueden ser suficientes para activar un recuerdo.
Quizá por eso algunos riffs terminan siendo tan importantes como los propios estribillos. Porque antes de que llegue la primera palabra, ya sabemos qué canción estamos escuchando.
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