
La música en español lleva décadas convirtiendo avenidas, plazas y rincones urbanos en parte de nuestro imaginario. Desde la Gran Vía madrileña hasta una simbólica Calle Melancolía, muchos artistas han utilizado el callejero como escenario de sus canciones. Lugares reales, o casi, que terminan asociados para siempre a una melodía, a una voz o a una generación.
Uno de los ejemplos más recordados desde la década de los 2000 es este tema del grupo Pereza. La canción menciona la calle madrileña del mismo nombre, situada en el barrio Estrella, y convirtió ese rincón de la capital en parada obligatoria para muchos seguidores del dúo de Alameda de Osuna. Además, una curiosidad de esta canción es que está vinculada con Amaral, pues Juan Aguirre es el guitarrista.
Madrid también se cuela de lleno en Gran Vía, la colaboración entre la catalana y el canario. El tema toma como referencia una de las avenidas más emblemáticas del centro de la capital y utiliza ese escenario como punto de encuentro para la historia que narra el tema. Entre carteles desenfocados de locales, coches y paseos, la Gran Vía vuelve a convertirse en un símbolo destacado de la ciudad pero ahora desde el plano musical.
Más reciente es esta canción de Chiara Oliver. El título remite inevitablemente a la conocida calle madrileña situada junto a Callao y Malasaña, aunque la canción juega más con la idea más sentimental y simbólica del lugar que con una descripción literal. El tema se construye desde la nostalgia y la aceptación de una historia que no funcionó, pero que dejó huella, con versos que reflejan esa mezcla de recuerdo y aprendizaje emocional.
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