
Además, practicar actividad física de forma regular mejora el estado de ánimo y refuerza nuestro sistema inmunológico. No es casualidad que los expertos insistan en que moverse cada día es una de las claves para vivir más y mejor.
Sin embargo, no todo vale. Cada disciplina tiene sus puntos débiles y exige movimientos repetitivos, impactos o esfuerzos que, si no se realizan correctamente, pueden pasar factura.
A veces el problema no es el deporte en sí, sino la falta de preparación, el exceso de intensidad, una mala técnica o no respetar los tiempos de descanso. Y es ahí cuando aparecen las temidas lesiones, capaces de obligarnos a frenar en seco durante semanas.
Repasamos cuáles son las más frecuentes según el deporte que practiques y, lo más importante, qué puedes hacer para evitarlas con los consejos de expertos como el Quirónsalud.
Aquí coinciden sobre todo el running, el baloncesto y el fútbol. En los corredores son habituales la rodilla del corredor y la tendinitis de Aquiles. En el baloncesto y el fútbol, los esguinces de tobillo son muy frecuentes por los saltos y cambios de dirección. Además, en el fútbol también preocupan las lesiones de ligamentos de la rodilla, como el cruzado anterior.
Cómo prevenirlas:
Las roturas musculares y sobrecargas aparecen con frecuencia en el fútbol (isquiotibiales y gemelos) y en el running, especialmente cuando se incrementan kilómetros sin preparación suficiente.
Cómo prevenirlas:
En tenis y pádel la lesión más conocida es la epicondilitis, el famoso ‘codo de tenista’. También son comunes las molestias en hombro y muñeca por la repetición constante de golpes.
Cómo prevenirlas:
La natación y el ciclismo comparten algunas molestias, especialmente en hombros y espalda. En el agua es típico el llamado hombro del nadador por sobreuso. En la bicicleta, el dolor lumbar y el entumecimiento de manos suelen estar relacionados con la postura.
El pilates, aunque es una disciplina suave, también puede provocar molestias lumbares o cervicales si la técnica no es correcta.