ola de calor

El calor aprieta en Europa y Francia toma la medida más drástica: ¿Llegará a España la prohibición del alcohol?

El Gobierno francés se convierte en el primero de Europa en aplicar restricciones sobre las bebidas alcohólicas para combatir la canícula

Veronica Orcajo

La intensa ola de calor que está asfixiando a buena parte del continente europeo ha obligado a las administraciones a tomar medidas drásticas y sin precedentes. En este contexto, Francia ha decidido dar un paso al frente al poner sobre la mesa una regulación pionera: la prohibición de consumir bebidas alcohólicas en espacios públicos durante los picos más altos de temperatura. El objetivo prioritario de esta iniciativa es proteger la salud de los ciudadanos frente a los peligros derivados de la deshidratación y los golpes de calor.

Medidas de prevención de Francia 

Con el trágico recuerdo del verano de 2023 en la memoria – cuando el calor extremo se cobró más de 62.000 vidas en el continente -, las autoridades europeas están actuando con rapidez para evitar incidentes graves.

En España por ejemplo, más concretamente en Madrid, se suspendió en la plaza de Colón la emisión en pantalla gigante del partido de fútbol de la Selección contra Arabia.

Pero lo cierto es que nuestro país vecino, Francia, atraviesa una situación aún más crítica en cuanto a la cunícula: ya son 53 millones de ciudadanos en zonas de bajo riesgo. En un hecho sin precedentes, 35 departamentos continentales se declararon en alerta roja y otros 45 en alerta naranja. Ante este escenario, el Gobierno francés implementó restricciones severas como cierres de escuelas y la suspensión de actividades al aire libre. Todo se complicó aún más al coincidir la ola de calor con la Fete de la Musique, una «combinación explosiva».

Los peligros de mezclar alcohol y termómetros disparados 

La justificación médica detrás de esta contundente medida es clara. El consumo de alcohol, lejos de refrescar o hidratar al organismo, produce el efecto contrario. Al actuar como un diurético, acelera la pérdida de líquidos y minerales esenciales. Además, las bebidas alcohólicas alteran la capacidad natural del cuerpo para regular su propia temperatura y adormecen los sentidos, lo que puede provocar que una persona no detecte a tiempo los síntomas iniciales de una insolación o de un colapso físico.

Una medida de emergencia para proteger los servicios sanitarios

Con los termómetros alcanzando cifras récord en gran parte del territorio francés, las autoridades buscan evitar a toda costa la saturación de los servicios de urgencias. Los centros hospitalarios ya se encuentran bajo una enorme presión debido a la ola de calor, por lo que reducir los incidentes relacionados con intoxicaciones etílicas y desvanecimientos en la calle se ha convertido en una prioridad absoluta de salud pública.

Existe una razón de peso por la cual la postura de los gobernantes franceses tiene todo el sentido. Según advirtió el sábado en France Info la ministra de salud, Stephanie Rist, consumir una cerveza o una copa de vino puede darnos una falsa sensación de alivio térmico, cuando en realidad estamos saboteando la capacidad de nuestro organismo para equilibrar su propia temperatura:  “Uno se deshidrata de tres a cuatro veces más rápido sin siquiera darse cuenta”.

Francia y el inicio de una tendencia que podría extenderse por Europa

La decisión francesa ha reavivado el debate en el resto de los países comunitarios, que también sufren las consecuencias de veranos cada vez más extremos debido al cambio climático. Aunque la prohibición ha generado opiniones divididas entre los ciudadanos y el sector hostelero, los expertos en salud pública insisten en que las anomalías térmicas actuales exigen respuestas firmes. Francia ha sido la primera en romper el tabú, y no se descarta que otros vecinos europeos sigan sus pasos si las temperaturas continúan su escalada incontrolable.