
Lejos de idealizar el momento del altar, el artista magallonero puso el foco en lo cotidiano. Para él, una relación no se sostiene por un instante concreto, por muy simbólico que sea, sino por todo lo que ocurre antes y después. «No puede ser tan relevante un momento de lectura de una boda», explicaba, subrayando que la verdadera base está en la confianza y en la comunicación diaria.
Durante la charla, el de Zaragoza dejó claro que no le quita valor al compromiso. De hecho, confesó que sí se ve casándose en el futuro. Sin embargo, cuestionó la presión que a veces se deposita sobre los votos matrimoniales. «Es más importante la conversación diaria que tienes con esa persona, todo lo que os decís sin tener esa presión», reflexionó, apuntando que esos momentos íntimos y constantes son los que realmente construyen una pareja.
Entre risas y con su espontaneidad habitual, Juanjo también habló de cómo imagina su gran día. Ante la pregunta directa de si sería boda o bodorrio, su respuesta fue clara: bodorrio. Buen ambiente, fotos bonitas y disfrutar del momento sin cargarlo de un peso emocional desmedido.