
Fue María Lamela quien explicó el funcionamiento del juego. Frente a una caja, Maica debía decidir si continuaba arriesgando las recompensas acumuladas o se plantaba. «Es un dilema que no habíamos hecho hasta ahora, como ganadora vas a poder disfrutar de estas croquetas o no. Como ves, ahí tapada tenemos una caja que contiene bolas de colores, cada color tiene un significado que tengo aquí«, explicaba.
La concursante decidió jugar sin pensárselo demasiado y la suerte terminó sonriendo especialmente a Claudia. Maica consiguió primero cinco croquetas para su compañera. «Llevaba soñando esto mucho tiempo», decía, provocando un emocionante momento entre ambas.
La dinámica continuó dejando nuevos premios para ambas. Maica logró acumular quince croquetas para ella mientras Claudia sumaba otras tantas después de convertirse también en protagonista del juego. Durante el dilema, la concursante incluso dudó sobre si seguir arriesgando debido al hambre acumulada durante la convivencia: «Tengo mucho hambre», admitía antes de decidir jugar una vez más. Finalmente, optó por plantarse asegurando: «Me quedo con estas quince croquetas, lo siento por el resto de compañeros».
Después, Maica tuvo la oportunidad de elegir al siguiente concursante que se enfrentaría al juego y no dudó en escoger a Claudia. La chica consiguió cinco croquetas más para su compañera y otras diez para ella misma, haciendo que ambas acabaran la noche con veinte croquetas cada una. Más tarde, Claudia decidió plantarse y cedió el turno a Almudena, que también consiguió una pequeña recompensa.
MÁS SOBRE: