Hacía tiempo que los cimientos de la capital no temblaban con tal magnitud. En la que es la quinta parada de la gira, los triunfitos llegan casi al ecuador con las pilas cargadas para darlo todo. Lo vivido esta noche en el Movistar Arena de Madrid no fue un simple concierto; fue la confirmación empírica de que OT ha roto todas las barreras físicas posibles, antes ahora y siempre.
Con un recinto abarrotado y las pulsaciones a flor de piel, los dieciséis concursantes se adueñaron de un escenario colosal para ofrecer un espectáculo vibrante.
El estallido inicial llegó con puntualidad rigurosa. Las luces se desvanecieron y el grito unánime de miles de gargantas dio la bienvenida a “EL SUEÑO”. La adrenalina se disparó de golpe cuando todo el grupo irrumpió con fuerza encadenando “Yo quiero bailar” – la que fue la primera canción que interpretaron los dieciséis en el plató de OT -, “Voy a pasármelo bien” e “It´s a sin”. La fusión en uno entre pista y escenario fue instantánea.
La primera gran prueba de fuego individual llegó pronto: Olivia destiló magnetismo puro defendiendo su hipnótico “Superestrella” antes de unirse a Iván en un sobresaliente “I like the way you kiss me”. Lucía, por su parte, firmó uno de los primeros momentos vocales de la noche con un sobrecogedor “Creo en mí”, demostrando una solidez que levantó las gradas por completo.
El ritmo no concedió respiro al adentrarse en el segundo bloque de la noche. Téyou demostró un dominio abrumador de los tiempos y el espacio escénico en “Papaoutai”, que más tarde mutó en pura complicidad urbana junto a María en “Canijo”. La temperatura siguió subiendo con una desgarradora interpretación de “Desátame” a cargo de Laura Muñoz, un torbellino de potencia que dejó claro el nivel vocal de esta grupo de artistas.
Pero el verdadero cambio de atmósfera se produjo con la llegada de la sección más intima y vulnerable de la noche (“SIN HATE”). El estadio se transformó en un manto estrellado por las linternas de los teléfonos móviles. Claudia, con su sensibilidad exquisita, hipnotizó al público interpretando “El sitio de mi recreo”, seguida por una Salma inigualable y coreada por el público en “Lo saben mis zapatos ”. El broche de oro al bloque lo puso el himno colectivo “Saturno”, cantado con una calidez admirable. Fue un instante de éxtasis absoluto, lágrimas contenidas y un respeto reverencial en cada rincón del Arena. Lo que se formó después de esto demostró que el público no solo busca el ritmo efímero, sino la conexión emocional real.
La segunda mitad del directo sirvió para reivindicar el trabajo en equipo. La química estalló en pedazos con la arrolladora versión de “APT” de Guillo y Cristina y la brillante y esperada «End of the world» interpretada por la ganadora y Claudia, derrochando en todo momento actitud pop de estadio. Poco después, Guille Toledano aparecía compartiendo actuación propia y no grupal. Pero no lo hacía solo, y es que junto a la voz de Judith devolvían al recinto el groove clásico con “Don´t leave me this way”.
El clímax íntimo del bloque llegó con “Siempre es de noche”, donde Guille y Lucía firmaron una de las actuaciones más sobrecogedoras de la velada. La sensibilidad del guadalajareño guiaron un mano a mano con su compañera que erizó la piel de los asistentes, enlazando a la perfección con la delicadeza posterior de “Akureyri”, interpretada por Crespo junto a Olivia ante el coro de un Movistar Arena rendido a la conexión de ambos.
La apoteosis estilística llegó con el bloque “ICONIC”, una sucesión de golpes de autoridad musicales. Esta vez actuando en solitario, Toledano detuvo los relojes con su aplaudida versión de “Como Camarón”, demostrando su clara versatilidad y empapando el recinto de una bella madurez vocal. Pasó sin despeinarse del intimismo a la actitud más canalla y urbana en “Nuevayol” junto a Guillo, un derroche de flow que puso a saltar las gradas. No conformes con eso, la energía pop se disparó cuando Guille se alió con Crespo para regalar una vibrante versión de “Mariposas”.
Quedó más que demostrado que el de “No sé si quiero volver” se atreve con cualquier registro y que su complicidad con el resto de sus compañeros es uno de sus fuertes. La trayectoria de Toledano en el concierto queda perfectamente cubierta: su lado más intimo y vocal con Lucía, su rollo urbano con Guillo, y el subidón pop con Crespo.
La locura más fiestera e internacional llegó cuando de repente nos sumergimos en una auténtica pista de baile tropical gracias a Claudia Arenas y su “Latin Girl”. Derrochando carisma y pura energía urbana la actuación se convirtió en toda una exhibición de magnetismo. ¡Uno de los puntos álgidos y más coreados de la recta final del show!
Hacia el tramo definitivo, el concierto tomó un nombre propio: Cristina. La artista acaparó el bloque “TRIUNFO” cantando con una fuerza arrolladora “Punto de partida”, “Uh na na”, y la arriesgada y adictiva “La Noia”.
Para la traca final y la despedida de Madrid, la fiesta se volvió incontrolable. Como no podía ser menos, el subidón festivo empezaba cuando varios fans subieron al “plató” improvisado de los dieciséis y seguía con las primeras notas de “Potra Salvaje”, un tema que no tardó en convertir el escenario en una auténtica discoteca. El cierre definitivo llegó de la mano de su propio himno, “Ese lugar”, seguido de la festiva e imperecedera “Será porque te amo”, cantada bajo una espectacular lluvia de confeti y un sinfín de banderas que reivindicaban la libertad de ser, sentir y amar.
El concierto de los extriunfitos de la ultima edición en la capital ha dejado claro que el formato televisivo goza de una salud de hierro, pero, por encima de todo, que este elenco de jóvenes creadores posee un talento, una verdad y un directo que trascienden. Los chicos demostraron tablas de auténticos artistas y Madrid los ha coronado formalmente. Sin duda una noche para el recuerdo.
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