Ágatha Ruiz de la Prada

La lección de vida de Ágatha Ruiz de la Prada: «Tienes que haber tenido problemas»

La piscología detrás de su gran verdad sobre la felicidad

Veronica Orcajo

Sí pensamos en Ágatha Ruiz de la Prada, a todos se nos viene a la mente una explosión de color , corazones gigantes y una energía incombustible. Sin embargo, detrás de la diseñadora más icónica de la Movida y de sus diseños vibrantes, hay una mujer de carne y hueso que sabe perfectamente lo que es caminar por la tormenta. 

Cuando en 2022 lanzó su autobiografía más sincera, ‘Mi historia’, nos dejó una reflexión de esas que se te quedan grabadas en el alma y que, en Cadena Dial, nos parece el mejor mantra para aplicar en el día a día: “Para ser feliz también tienes que haber tenido problemas”.

Y es que, ¿cuánta verdad se esconde en sus palabras?

Ágatha Ruiz de la Prada y la trampa de la «felicidad obligatoria»

A veces da la sensación de que vivimos en un mundo empeñado en que estemos bien las 24 horas del día. Abrimos las redes sociales y nos inundan frases motivacionales que nos dicen que «todo depende de nuestra actitud». Si un día nos levantamos tristes, con miedo o frustrados, parece que hayamos fracasado. Los expertos llaman a esto happycracia, una especie de dictadura de la sonrisa en la que la tristeza se penaliza.

El filósofo Byung-Chul Han da en el clavo al advertir que hoy en día «la felicidad se ha convertido en una obligación». Nos presionan tanto para estar bien que acabamos sintiendo que estar tristes es un error propio.

Pero la realidad de la vida —y la música nos lo recuerda en cada balada— es que las emociones son como las canciones de nuestra vida: imposibles de entender si solo escuchamos una nota.

La paradoja del color: Sin oscuridad no hay luz

Seguro que te ha pasado: deseas algo con todas tus fuerzas (un trabajo, un viaje, un coche nuevo…), lo consigues, te hace muy feliz… y a los pocos días esa emoción se apaga. No eres tú, es tu cerebro.

 

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La prestigiosa investigadora Sonja Lyubomirsky habla de la «adaptación hedónica»: la asombrosa capacidad que tiene nuestro cerebro para acostumbrarse rápidamente a las cosas buenas, haciendo que nuestro nivel de felicidad vuelva a normalizarse enseguida.

La paradoja que plantea Ágatha es una verdad psicológica absoluta. No podemos aprender a apreciar la luz si nunca hemos estado a oscuras. La felicidad no es un estado permanente en el que flotamos sin preocupaciones; la verdadera felicidad es mirar atrás, poner en una balanza los momentos buenos y los malos, y darnos cuenta de que hemos sido capaces de superar los desafíos.

Es lo que la psicología llama «crecimiento postraumático». Pasar por una mala racha, superar una ruptura o hacer frente a un bache nos vuelve más fuertes, nos enseña a valorar los pequeños detalles y nos conecta de manera más profunda con las personas que nos rodean.

Disfrutar del viaje completo según Ruiz de la Prada

En Cadena Dial nos quedamos con el mensaje de Ágatha: la vida no va de esquivar los problemas, sino de aprender a transitarlos. No pasa nada por tener un día gris. Date permiso para sentir, para caerte y para aprender de los errores. Solo así, cuando vuelva a salir el sol, sabrás saborearlo de verdad.

Al final, vivir con intensidad significa zambullirse en todo el abanico de colores que nos ofrece la vida, con sus luces y sus sombras. ¡Porque los días difíciles son los que nos preparan para brillar con más fuerza!