
Un claro ejemplo de que en ocasiones, el idilio de nuestros artistas con la factoría de sueños va mucho más allá de las grandes producciones animadas... ¡y las redes sociales son la mejor prueba de ello!
El último en recordárnoslo ha sido el mismísimo Pablo Alborán, quien hizo arder las redes al compartir un vídeo al piano versionando el mítico «The climb» de Miley Cyrus. Acompañado del mensaje «The Climb siempre será The Climb», el malagueño demostró que hasta los más grandes de nuestra música guardan un rinconcito de su corazón para la nostalgia Disney.
Uno de los momentos más emotivos del proyecto lo protagonizó Alejandro. El mexicano unió su majestuosa voz a la de su hija para reinterpretar «El ciclo sin fin», la inolvidable carta de presentación de El Rey León. Un dueto repleto de complicidad familiar que encajó a la perfección con la esencia de la película.
Si alguien es capaz de llevarse un clásico a su terreno con su personalidad, ese es Alejandro Sanz. El maestro madrileño sorprendió a todos dándole una vuelta de tuerca a «Bajo el mar», convirtiendo así la canción del cangrejo Sebastián en una pieza llena de ritmo, frescura y ese duende sureño tan característico de su discografía.
Su inconfundible y delicada voz fue la elegida para dar vida a «Colores en el viento», la icónica banda sonora de la película. Con una interpretación llena de elegancia y un envolvente arreglo pop, la exvocalista de Mecano logró transportar a los oyentes a la esencia más pura de la naturaleza.
El romanticismo de Fonsi encajó como un guante en otra de las grandes joyas de este clásico animado. El boricua prestó su calidez vocal a «Esta noche es para amar» (Can you feel the love tonight), imprimiendo su habitual dulzura y capacidad de emoción a una balada que sigue poniendo los pelos de punta a varias generaciones.
El toque internacional y desgarrador del álbum corrió a cargo del italiano, quien se atrevió con «En mi corazón vivirás», la emblemática canción que Phil Collins compuso para la película. Con su característico timbre rasgado y un ritmo soft-rock lleno de fuerza, firmó una de las versiones más potentes y memorables de todo el disco.
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