
Su funcionamiento es sencillo. La pulsera incorpora unos sensores sobre los que hay que colocar una pequeña cantidad de la bebida que se quiere comprobar. Tras esperar unos segundos, un cambio de color puede advertir de la presencia de determinadas sustancias.
Cada una puede utilizarse hasta en cinco ocasiones, siempre que anteriormente no haya dado positivo. En caso de detectar alguna sustancia, la recomendación es no consumir la bebida, conservar el vaso y llamar al 112 para activar el protocolo correspondiente.
La iniciativa permitirá repartir 3.000 pulseras de manera gratuita en los Puntos Violeta del Real de Cortijo de Torres durante la Feria. El proyecto está impulsado por el Colegio de Médicos de Málaga en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga y la Fundación Unicaja.
La medida pretende sumar una herramienta más de prevención en uno de los momentos de mayor afluencia y ocio nocturno de la ciudad. Y es que la sumisión química consiste en administrar sustancias a una persona sin su consentimiento con el objetivo de alterar su capacidad de reacción o voluntad.
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