
El de Úbeda reconoció en una entrevista para la Agencia EFE lo siguiente: «Me arrepiento de haber hecho el idiota tanto tiempo por los bares cuando podía haber estado escribiendo». Una reflexión que llega después de una carrera marcada precisamente por las historias, los personajes y las noches que convirtió en canciones.
Porque hay una paradoja en la reflexión de Sabina. El bar aparece en muchas de las historias que ha contado a través de sus canciones. Y algunas de esas historias no se quedaron únicamente en su imaginación.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de Y nos dieron las diez. La canción comparte sus primeros versos con Ojos de gata, de Los Secretos. La historia se remonta a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando Sabina y Enrique Urquijo compartían noches en Malasaña.
Sabina había escrito unos versos en una servilleta después de un concierto en Lanzarote. Urquijo terminó utilizándolos como punto de partida para Ojos de gata, mientras el cantante de Úbeda compuso su propia canción. Ambas terminaron siendo éxitos con caminos diferentes.
La anécdota nos lleva a la confesión actual del artista. Aquellas noches podían ser tiempo aparentemente perdido, pero también podían convertirse en material para escribir.