
La señal identifica los denominados carriles VAO, siglas de Vehículos de Alta Ocupación. Estos espacios están reservados principalmente para coches que viajan con dos o más ocupantes, aunque también pueden utilizarlos taxis, autobuses y otros vehículos autorizados según la normativa específica de cada tramo. El objetivo es reducir los atascos, fomentar que más personas compartan coche y aprovechar mejor la capacidad de las carreteras. Además, acceder a uno de estos carriles sin cumplir los requisitos puede conllevar sanciones que, dependiendo del caso, pueden alcanzar los 200 euros.
A primera vista puede parecer un símbolo nuevo o incluso una marca decorativa de la carretera, pero nada más lejos de la realidad. El rombo blanco se utiliza para señalar los carriles VAO, una infraestructura diseñada para priorizar los desplazamientos compartidos y hacer más fluida la circulación en las zonas donde se registran mayores retenciones.
Estos carriles suelen encontrarse en los accesos a grandes ciudades y en autovías con una elevada intensidad de tráfico, especialmente durante las horas punta. La idea es sencilla: si más personas comparten vehículo, disminuye el número de coches en circulación, lo que ayuda a reducir la congestión y, en consecuencia, mejora la movilidad.
Aunque los carriles VAO no son una novedad en España, sí está aumentando la presencia de esta señalización específica, más habitual desde hace años en otros países. Por ello, la Dirección General de Tráfico busca que los conductores se familiaricen con un símbolo que probablemente será cada vez más común.
Además de los vehículos particulares que cumplen el mínimo de pasajeros exigido, también suelen estar autorizados los taxis, autobuses y determinados vehículos con condiciones especiales. Por ello, antes de incorporarse a uno de estos carriles conviene revisar la señalización complementaria existente en cada carretera.
Muchos conductores cometen el error de asumir que, si el carril está libre, pueden utilizarlo sin problema. Sin embargo, la ocupación del carril no elimina las restricciones de acceso, que continúan siendo obligatorias independientemente de la densidad del tráfico.
Uno de los motivos por los que esta señal se ha convertido en tema de conversación es el importe de las sanciones. Circular por un carril VAO sin cumplir las condiciones establecidas puede considerarse una infracción de tráfico.
Según la información difundida sobre este tipo de carriles, las multas pueden situarse entre los 100 y los 200 euros, dependiendo de la normativa aplicable y de las circunstancias de la infracción. Por este motivo, los especialistas recomiendan prestar especial atención a la señalización antes de incorporarse a uno de estos carriles.
Más allá de las sanciones, el objetivo de la medida es mejorar la movilidad. La DGT considera que los carriles VAO son una herramienta útil para optimizar la capacidad de las carreteras y reducir la congestión en los accesos urbanos más transitados. También buscan fomentar hábitos de transporte más sostenibles, incentivando que varias personas compartan vehículo en lugar de desplazarse por separado.