
Tal y como advierte MedlinePlus, la web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, ciertos antihistamínicos pueden provocar somnolencia, mareos o visión borrosa, efectos que se intensifican cuando se combinan con determinadas bebidas.
La bebida más desaconsejada cuando se toman antihistamínicos es el alcohol. Cerveza, vino o combinados pueden potenciar la somnolencia y disminuir los reflejos, algo especialmente peligroso si se conduce o se manejan máquinas. De hecho, se recomienda de forma clara no consumir alcohol durante el tratamiento con antihistamínicos.
En la misma línea, varios expertos han alertado recientemente sobre esta combinación. Mezclar las pastillas de la alergia con alcohol puede generar un problema porque ambos deprimen el sistema nervioso y aumentan el cansancio.
Otra bebida que puede interferir con ciertos medicamentos es el zumo de pomelo. Aunque muchas personas lo consideran saludable, distintos especialistas advierten de que esta fruta puede alterar la manera en la que el organismo procesa algunos fármacos.
Determinadas sustancias presentes en el pomelo afectan al metabolismo de algunos medicamentos, incluyendo ciertos antihistamínicos, haciendo que su efecto sea mayor o más prolongado de lo normal. Esto puede traducirse en un aumento de los efectos secundarios como somnolencia, mareos o sensación de fatiga.
Aunque pueda parecer contradictorio, las bebidas energéticas tampoco son la mejor opción. Muchas personas recurren a ellas para combatir el cansancio que provocan algunos antihistamínicos, pero esta mezcla puede alterar el organismo.
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