
«Haces números, ganas premios y al año siguiente no les basta», confiesa la cantante en una entrevista reciente para el medio Marie Claire, unas declaraciones que conectan directamente con con lo que ya contó hace unos meses en Y ahora Sonsoles, donde habló sobre sus duros inicios en el mundo de la música y de cómo aprovecharon su inocencia cuando apenas comenzaba su carrera.
La cantante de éxitos como En cambio no explica que las exigencias no desaparecen con los años ni con los reconocimientos. Globos de Oro, nominaciones a los Oscar y Emmy, más de 75 millones de discos vendidos y una carrera internacional consolidada no han sido suficientes para escapar de esa dinámica. «Quieren repetir los números y, posiblemente, aumentarlos. Entonces, esas presiones las sientes», reconoce, señalando una lógica que choca totalmente con la creación artística.
Aun así, Laura tiene claro dónde traza la línea límite: cuando escribe o elige canciones, no puede permitirse pensar en esa presión. «Mientras escribo, no puedo pensar… porque después no te sale una criatura natural», asegura, reivindicando el mismo principio que seguía antes de ser famosa.