
Ambientado en un bar en mitad del desierto y con una estética que bebe del imaginario del salvaje oeste, el videoclip traslada al plano visual las influencias country de la canción. Una propuesta que combina fuerza, libertad y celebración para seguir ampliando el universo creativo de Pueblo Salvaje I.
Con el videoclip de «Bailando con lobos», Manuel Carrasco añade una nueva dimensión al imaginario de Pueblo Salvaje I, reforzando el diálogo entre música e imagen que atraviesa esta nueva etapa artística. Una propuesta audiovisual que abraza la contradicción entre la incertidumbre y la celebración, entre el miedo y la libertad. Porque, en ocasiones, la mejor respuesta es sencilla: pase lo que pase hay que bailar.
Si aún no has visto la pieza completa, puedes hacerlo aquí:
Voy bailando con lobos en esta gran ciudad
y cuanto más me acechan yo no dejo de bailar.
Voy bailando con lobos en esta gran ciudad
y cuanto más me acechan yo no dejo de bailar.
Bailar.
Pase lo que pase, hay que bailar.
Bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
Ven, enséñame los dientes.
Muerde si vas a morder.
Estoy hecho de hierro debajo la piel
y se me van los pies.
Hay que bailar.
Pase lo que pase. Hay que bailar.
Vivo al filo del abismo.
No me gusta aparentar.
Soy la presa que a veces se deja atrapar.
Inténtalo y verás.
Voy bailando con lobos en esta gran ciudad
y cuanto más me acechan yo no dejo de bailar.
Voy bailando con lobos en esta gran ciudad
y cuanto más me acechan yo no dejo de bailar.
Bailar.
Pase lo que pase que hay que bailar.
Bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
No dejo de bailar, mientras quieren comprar,
con piel de cordero te venden el cielo,
y no dejan de aullar.
Y bailar y bailar y bailar y bailar y bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
Pase lo que pase.
Pase lo que pase hay que bailar.
Pase lo que pase. Bailar.
Pase lo que pase hay que bailar.
Bailar y bailar y bailar, y bailar.
Pase lo que pase que hay que bailar.
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