
Con conciertos de más de dos horas, un escenario que recorre de punta a punta y un ritmo frenético entre ensayos, promociones y actuaciones, muchos se preguntan cuál es el secreto para mantener esa energía. Ahora ha sido el propio artista quien ha despejado la incógnita.
En una entrevista para XL Semanal, Manuel Carrasco reconoce que la genética juega un papel importante en su estado físico. «Tengo buena genética», admite, aunque enseguida matiza que eso no lo es todo y que también intenta poner de su parte con hábitos saludables.
Entre ellos, destaca algunos cambios que ha incorporado a su alimentación con el paso de los años. El cantante explica que hace tiempo decidió dejar de tomar refrescos y que también evita los fritos en su día a día. Eso sí, deja claro que no vive pendiente de las restricciones ni de las dietas imposibles. «Me permito una cerveza de vez en cuando», confiesa, demostrando que para él la clave está en el equilibrio y no en la prohibición.
La alimentación es solo una parte de la ecuación. Para afrontar una gira tan exigente como la de Pueblo Salvaje, Manuel Carrasco también ha reforzado su preparación física. Antes de los conciertos de La Cartuja mostró parte de los entrenamientos con los que gana resistencia y fuerza para soportar el desgaste que supone cada actuación.
No es un detalle menor. Sus espectáculos requieren recorrer un escenario de grandes dimensiones, mantener la intensidad durante todo el concierto y sostener la voz mientras interpreta un repertorio cargado de emoción. Esa preparación le permite llegar en las mejores condiciones a cada cita con el público.
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