
Para la periodista gallega, esta edición ha supuesto su estreno al frente del formato en los Cayos Cochinos, un reto en el que se ha volcado por completo. Siguiendo la estela de anteriores conductoras del formato como Lara Álvarez o Laura Madrueño, la emoción desbordó a Lamela, que rompió a llorar durante un discurso cargado de emoción.
Al adentrarse por última vez en el emblemático set del programa, la presentadora hizo un recorrido visual mientras repasaba la trayectoria de la edición: “Han pasado casi cien días desde que comenzase la lucha del agua, contra el fuego. La batalla definitiva entre el poder de los dioses y la valentía de los humanos que ha llevado al límite a 22 aventureros que soñaban con ser supervivientes”, arrancó diciendo.
Con clara emoción en los ojos, Lamela puso en valor el esfuerzo de los concursantes explicando que algunos no pudieron, pero se fueron aprendiendo a valorarla. “Otros se quedaron por el camino y abandonaron entre lágrimas. Y solo 4 de ellos han logrado llegar hasta aquí. Hasta la batalla final en la que solo puede quedar un ganador. Aunque ellos ya han ganado”.
La conductora continuó alabando la actitud de los robinsones, señalando que “durante casi 100 días nos han dado una auténtica lección de lucha, de constancia, de perseverancia y de valentía. Ante la adversidad decidieron no rendirse y hoy se van con lo vivido. Con lo aprendido y con lo superado”.
«Un equipo que desborda ganas, entrega y talento. Un talento desbordante, un talento descomunal que me ha enseñado todo lo que sé hasta llegar al día de hoy, después de 97 días”, terminó diciendo la presentadora.
María aprovechó sus últimos instantes para agradecer el crecimiento personal que le ha aportado esta experiencia, recalcando que el equipo “me ha enseñado que el verdadero espíritu de supervivencia también está dentro de cada uno de nosotros”. Agradecía el cariño y cuidado que ha sentido desde los primeros días que piso el programa.
Respecto a sí estaría dispuesta a ponerse de nuevo al frente del programa en los próximos años, dejó clara su postura de cara al futuro. “Espero que sea el primero de muchísimos viajes juntos. Y ha sido de verdad, compañeros, un auténtico privilegio teneros aquí”. Para cerrar, asumió que el camino no estuvo exento de complicaciones, peor que el esfuerzo valió la pena ya que tras lo conseguido se van llenos de felicidad: “ Supervivientes 2026, Honduras llega a su fin. Ahora sí, compañeros. Apagamos la palapa”.
Desde el plató de Madrid, su compañero se mostró conmovido por el discurso de María Lamela. Además quiso agradecer el trabajo merecidísimo del equipo: “Gracias, felicidades a ese equipazo, que hacéis cada día un trabajo más y más espectacular. Os mando un abrazo enorme. Y a María que es absolutamente increíble».
MÁS SOBRE: