
Para la modelo, la flexibilidad y la moderación son la base de su bienestar: “El equilibrio es la clave, mental y físico, el no tener un estrés mental, el disfrutar de todo y hacerlo todo con moderación, influye. Cuando te obsesionas con todo, mal”.
A la hora de comenzar el día, sigue un ritual muy concreto antes de ingerir alimentos: “Bebo en ayunas un agua con limón y sal del Himalaya, es lo primero que bebo, media horita”. Respecto a esta costumbre, aclara que “alcaliniza mucho el cuerpo. Al final nos metemos un montón de procesados, el equilibrio es la clave, pero así equilibras un poquito”. Tras esta pausa, da paso a un desayuno completo: “Ya luego algo de proteína en el desayuno, con hidratos, grasas, pero siempre proteína”.
El movimiento forma parte fundamental de su rutina diaria, aunque rechaza por completo medir su actividad de manera estricta: «Me encanta entrenar, no todos los días, pero me muevo todos los días». En este sentido, prefiere mantenerse alejada de los contadores digitales y las métricas: «No me gusta obsesionarme con ningún tipo de número, no cuento calorías, no cuento pasos, paso, por si acaso, pero ando bastante y me muevo todo el rato y entrenar lo disfruto».
Su preocupación por la salud viene de lejos, impulsada también por el ámbito familiar, ya que sus padres son médicos: “Me gusta mucho la salud. Me gusta saber cómo estoy”. Por ello, no duda en afirmar que «el gran truco de belleza es hacerme análisis cada seis meses. Estas mediciones periódicas le permiten supervisar su estado general: “Me gusta saber cómo estoy en todos los campos y tener niveles de proteínas, vitaminas y creatinina óptimos”.
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