Marta Peñate

Marta Peñate desvela cuánto dinero ha gastado en su tratamiento para quedarse embarazada: «Vais a flipar»

La creadora de contenidos comparte las cifras y reflexiona sobre la dureza emocional del proceso

Alba García-Fogeda

La influencer Marta Peñate ha vuelto a abrirse con sus seguidores para contar un nuevo capítulo de su proceso para quedarse embarazada junto a Tony Spina. Tras un año marcado por dificultades, entre ellas un aborto en 2025 y su diagnóstico de síndrome antifosfolípido (SAF), la creadora de contenidos ha querido poner cifras al esfuerzo económico que está realizando.

A través de sus redes sociales, la exparticipante de La isla de las tentaciones ha sido clara y directa: «Vais a flipar con lo que voy a contar». Ha desvelado que ha llegado a gastar alrededor de 10.000 euros únicamente en medicación de farmacia desde que comenzó su tratamiento de fertilidad. Una cantidad que, según ella misma ha explicado, no incluye otros gastos asociados al proceso.

Lejos de idealizar esta etapa, ha querido visibilizar la realidad que atraviesan muchas mujeres. «Para que os hagáis una idea de todo lo que puede costar este tratamiento», señalaba. mostrando también su empatía con quienes tienen que destinar sus ahorros a este objetivo: «Es que es muy duro».

Un proceso costoso y emocionalmente exigente para Marta Peñate

La canaria también ha relatado cómo estos gastos forman parte de su rutina diaria. De hecho, comentaba con ironía su frecuente paso por la farmacia, donde asegura ser ya una clienta habitual. «Me acordé porque acabo de comprar mi tratamiento para mi problema inmunológico y digo ‘más dinerito'», confesaba.

Pero más allá del aspecto económico, Marta Peñate ha querido profundizar en la carga emocional del proceso. Especialmente en la conocida «betaespera», el período entre 10-15 días en el que se espera para continuar si se ha logrado el embarazo. «Para mucha gente son los días más desesperantes de su vida. Ilusión, desesperación, nerviosismo…», explicaba.

La creadora de contenidos reconocía que no supo gestionar bien esa etapa en sus primeras transferencias: «Me autotorturé. Te quieres aferrar a un clavo ardiendo porque quieres tener síntomas de embarazo». Entre otras cosas, confesó que llegó a hacerse test de embarazo a los cuatro días de la primera transferencia, lo que le provocó una gran frustración al obtener resultados negativos.

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