La historia de Me gusta la vida de Funambulista, no empezó con la idea de ser un tema para Diego Cantero. De hecho, el tema nació en una sesión de composición pensada para un artista internacional: Ricky Martin. Todo parecía encajar, la maqueta se envió y el proyecto seguía su curso normal… hasta que algo se torció, o se alineó, según se mire.
El propio artista español ha contado esta historia en una nueva entrega de Historia de una canción en YouTube, donde repasa el origen de algunos de sus temas más importantes. Allí explica que Me gusta la vidase gestó en una sesión junto a Ricky Furiati, con la idea de crear una canción para el cantante puertorriqueño.
«Estábamos saliendo de la pandemia y tenía muchísimas ganas de grabar algo muy luminoso», recuerda el cantante. La intención era construir un tema que ayudara a recuperar cierta ligereza, una canción capaz de poner en valor lo cotidiano en un momento especialmente delicado.
La decisión que arrebató a Ricky Martin la canción
Aunque la maqueta llegó a enviarse al equipo de Ricky Martin y la respuesta fue positiva, algo cambió en el propio murciano poco después. Aquella misma noche, la canción empezó a ganar un peso distinto. No era una cuestión técnica ni de encaje artístico, sino una sensación difícil de explicar. Tanto que, según cuenta, no pudo dormir pensando en ella. «He escrito muchas canciones para mucha gente y nunca había tenido esa sensación», reconoce.
Al día siguiente tomó una decisión poco habitual cuando se trata de un artista internacional. Diego Cantero pidió disculpas y recuperó el tema. No había un plan alternativo ni una estrategia detrás, solo la idea de que aquella canción aún no había encontrado su sitio definitivo.
Un tema clave para Diego Cantero
Publicada en 2021, la canción se convirtió en uno de los lanzamientos más reconocibles del repertorio de Animal. Con un mensaje centrado en lo positivo y la vida, conectó rápidamente con un público que buscaba precisamente un impulso de energía tras meses complicados.
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Con el tiempo, el propio Funambulista la ha definido como un «amuleto», una canción que no solo abrió una etapa, sino que también acabó marcando el tono de lo que vendría después.