Cuando los focos televisivos buscan perfiles capaces de cautivar a la audiencia, pocos combinan un linaje con historia y un bagaje en el universo del reality como el de Nacho de Borbón. El modelo, que alcanzó popularidad tras disputar la final de Supervivientes 2022 bajo el nombre de Ignacio de Borbón, regresa al prime time de Telecinco para someter su noviazgo a un entorno diseñado para desafiar cualquier certeza.
Nacho de Borbón: el apellido de una dinastía y un giro en televisión
Si se analiza el interés que despierta su figura, su apellido actúa como el principal imán publicitario. Descendiente de la línea de Francisco de Paula y tataranieto de Enriqueta de Borbón y Parade, IV duquesa de Sevilla, Nacho es un primo lejano del rey Felipe VI que carece de títulos nobiliarios y que ha buscado labrarse su propio camino en la moda internacional y los platós.
El contraste de su trayectoria en la pequeña pantalla no deja de resultar llamativo. Si en las playas hondureñas tuvo que sobreponerse a la escasez de comida, a las inclemencias meteorológicas y al desgaste físico extremo, ahora aterriza en República Dominicana para participar en el programa de Sandra Barneda con un reto completamente distinto: gestionar las inseguridades, los límites y las tentaciones que penden sobre su vida amorosa.
Dos años de amor a prueba de mapas, celos y distancias
El programa dio el pistoletazo de salida a su undécima edición bajo el sugerente consigna de «la fuerza de lo prohibido», Nacho de Borbón e Isabel Náyades Lospitao se presentaron como una de las cinco parejas dispuestas a comprobar si su relación es tan idílica como parece. Tras dos años de camino compartido, ambos acuden a la experiencia de «La isla de las tentaciones» para valorar si están preparados para dar el paso definitivo de irse a vivir juntos.
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El detonante de sus fisuras emocionales no es nuevo. El trabajo del modelo en pasarelas de todo el mundo le llevó a tener que vivir un temporada en China, una brecha geográfica que avivó las discusiones y los recelos entre ambos. Mientras Nacho define a su novia como la más celosa de la relación, ella no duda en calificarle a él como un perfil «específicamente vengativo» cuando algo le sienta mal. Una compleja ecuación sentimental que determinará si la pareja sale reforzada del formato o si la distancia y la desconfianza terminan por apagar la llama de su amor.