
María José Martínez Madrid, coordinadora del Grupo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño (SES), destaca lo siguiente: “No es que ahora nos hayamos vuelto caprichosos con las almohadas: es que llegamos a las vacaciones con una deuda de sueño acumulada”. Y es que la experta ha comentado que cada vez las personas prefieren más viajar para simplemente poder despertarse sin alarma y recuperarse de la sensación de sueño acumulado.
Esta nueva dinámica produce algún que otro cambio, sobre todo a la hora de escoger alojamiento, y es que ahora hay una serie de elementos que se tienen que priorizar al decidir en qué habitación pasar las vacaciones: la oscuridad, el silencio, la temperatura y la regularidad. Un colchón o una almohada adaptable, unas cortinas opacas o evitar luces intensas y pantallas en la habitación son elementos clave para poder disfrutar aún más de esta experiencia ‘turística’.
El periodo mínimo de vacaciones para saber si se puede disfrutar de un turismo de sueño es fundamental, y cada uno tiene un tiempo propio ajustado a su perfil. “No hay una cifra mágica. Depende de cuánto déficit de sueño llevemos acumulado, de la edad, del estado de salud y de si hay un trastorno de sueño de base”, aclara María José Martínez.
La experta asegura que un fin de semana puede aliviarte de forma leve, pero no siempre consigue reducir las consecuencias de un mal hábito de sueño. Para reducir el estrés deberíamos hablar de una semana.