
Han pasado ocho años desde que retomó su carrera y, aunque aquella etapa quedó atrás, Pastora Soler reconoce que sigue muy presente todo lo que aprendió durante el proceso.
«Desde que retomé mi carrera hace ocho años, todo está equilibrado», comienza explicando. Eso no significa que nunca vuelvan a aparecer determinadas sensaciones: «Hay veces que saltan las alarmas y tú dices: «¡cuidado!», pero gracias a la experiencia todo sigue equilibrado».
Ahora, conocer sus propios límites le permite identificar esas señales y saber cuándo debe prestarles atención. Una experiencia personal que la artista tampoco quiere guardar únicamente para ella, sino utilizar para ayudar a quienes puedan estar atravesando situaciones similares. «Me gusta contarlo a la gente por intentar aportar ese granito de arena», reconoce.
Para Pastora Soler, hablar públicamente de aquella etapa tiene un objetivo que va mucho más allá de recordar uno de los momentos más duros de su carrera. La cantante sabe, gracias a las respuestas que recibe, que muchas personas se ven reflejadas en su historia.
«Al final, cuando tienes ese feedback, sabes que son muchas personas las que a lo mejor empatizan con un problema», explica antes de mencionar las inseguridades, la depresión o la salud mental.
Su mensaje, tiempo después de regresar a los escenarios, es también de esperanza. Pastora Soler reconoce que cada proceso puede necesitar un tiempo diferente, pero destaca la importancia de «amor, paciencia y ayuda» para poder avanzar.
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