
En una reflexión de RTVE, el artista jienense define el amor como «el tema más difícil del mundo». Ni filósofos, ni sociólogos ni poetas, asegura, han conseguido desenredar completamente su significado. Su propia explicación pasa por considerar que se trata de «un invento maravilloso del ser humano», algo que va más allá del sexo y la reproducción.
Para Joaquín Sabina, una de las partes más bonitas de estar enamorado tiene que ver con la forma en la que cambia nuestra percepción. «Lo mejor es verte en los ojos de otro o de otra, no como en el espejo que te ves tal como eres, en los ojos de la enamorada te ves mejorado», razona.
Pero también encuentra una cara menos amable en las relaciones. El cantante señala directamente a la posesión y al exceso de esta como uno de los grandes problemas asociados a este sentimiento y menciona los celos como una de sus consecuencias más peligrosas.
Cuando habla de sus preferencias, el cantautor tampoco apuesta por una definición típica del amor perfecto. Reconoce que siempre le ha atraído la «mug fu, el amor loco que echa llamas», aunque pueda durar un instante o varios años. Una idea que encaja con buena parte de su repertorio, donde el deseo y la pasión conviven con la incertidumbre y las despedidas.
También hay espacio en su reflexión para el papel del arte. Sabina considera que las canciones, la pintura y la poesía son «hermosísimas mentiras» creadas para corregir una realidad que puede resultar «más gris» y menos bella.
Y ahí entran precisamente sus propias canciones. El artista reconoce que la música puede convertirse en ese lugar al que acudir cuando una relación termina. Para él, las canciones de desamor tienen incluso una función doble: sirven como consuelo, pero también como una especie de venganza.
No es difícil encontrar esa filosofía en su discografía. Contigo plantea un amor alejado de los tópicos románticos; Y sin embargo juega con las contradicciones de quien ama pese a sus propias dudas; A la orilla de la chimenea mezcla intimidad, deseo y vulnerabilidad; y Y nos dieron las diez convierte un encuentro fugaz en una historia difícil de olvidar.