Cada vez es más habitual pensar que una mascota necesite actividad constante, juegos continuos y estímulos sin pausa para estar feliz. Sin embargo, la ciencia del comportamiento animal apunta justo en la dirección contraria: el exceso también puede ser perjudicial.
La sobreestimulación es un fenómeno cada vez más frecuente en mascotas que viven en entornos urbanos o muy activos. Según explican desde el portal especializado Centro Canino Bages, se trata de un «exceso de estímulos físicos, sociales o sensoriales que el animal no puede procesar adecuadamente». Lejos de generar bienestar, este estado puede derivar en estrés, nerviosismo o conductas descontroladas.
Uno de los momentos en los que más fácilmente aparece este problema es durante el juego. Actividades como perseguir una pelota o el tira y afloja pueden elevar tanto la excitación que el perro pierde capacidad de autocontrol En ese punto, el cerebro entra en ‘modo alerta’. Se activa la amígdala y el animal responde de forma impulsiva, como si estuviera en una situación de amenaza. No es agresividad, sino una reacción fisiológica.
Las señales pueden ser sutiles al principio: fallar al coger un juguete, morder sin precisión o mostrarse excesivamente inquieto. Si no se detecta a tiempo, puede escalar hacia comportamientos más intensos como ladridos constantes, hiperactividad o dificultad para relajarse.

En cachorros, este fenómeno es aún más delicado. Su sistema nervioso está en desarrollo y no siempre pueden gestionar correctamente lo que ocurre a su alrededor. Exponerlos a demasiados estímulos, como personas, ruidos, juegos o cambios constantes, puede saturarlos.
Especialistas en educación canina, advierten que muchas veces el problema surge porque los humanos intentan imponer rutinas o actividades alejadas de la naturaleza del animal, olvidando que los perros necesitan largos periodos de descanso y actividades más calmadas. De hecho, un perro adulto puede necesitar hasta 16 horas de reposo diario para mantener su equilibrio físico y emocional.
Los expertos coinciden en que la solución no pasa por eliminar el juego, sino por equilibrarlo. Introducir pausas, alternar actividades intensas con otras más tranquilas y respetar los tiempos de descanso es fundamental.
También recomiendan observar el comportamiento individual de cada animal, ya que no todos tienen el mismo umbral de tolerancia. Un entorno predecible, rutinas claras y momentos de calma ayudan a evitar que el sistema nervioso permanezca en alerta constante.
© Sociedad Española de Radiodifusión, S.L.U. 2026. Todos los derechos reservados
© Quedan reservados todos los derechos tanto sobre programas radiofónicos y las obras y prestaciones que formen parte de ellos, como sobre los contenidos publicados en esta página web. Sociedad Española de Radiodifusión SLU ejerce la oposición expresa frente al uso de sus obras y prestaciones en la elaboración de revistas de prensa prevista en el artículo 32.1 del TRLPI. Sociedad Española de Radiodifusión SLU realiza la reserva expresa frente la reproducción, distribución y comunicación pública de sus trabajos y artículos sobre temas de actualidad prevista en el artículo 33.1 del TRLPI, asimismo, también realiza una reserva expresa de las reproducciones y usos de las obras y otras prestaciones accesibles desde este sitio web a medios de lectura mecánica u otros medios que resulten adecuados a tal fin de conformidad con el artículo 67.3 del Real Decreto - ley 24/2021, de 2 de noviembre, así como frente a cualquier utilización de sus contenidos por tecnologías de inteligencia artificial, sea cual sea su naturaleza y finalidad.