
Aitana vuelve a estar en boca de todos gracias al fenómeno de Superestrella, que ha traspasado fronteras y ha impulsado la canción hasta convertirse en una de las más escuchadas del planeta tras la histórica victoria de España en el Mundial 2026. Un éxito que confirma el gran momento internacional que atraviesa la artista, pero que también invita a mirar atrás y comprobar una de las claves de su carrera: ninguno de sus discos se parece al anterior.
Desde sus primeros pasos, Aitana ha demostrado que no le interesa quedarse en una misma fórmula. Ya con Tráiler, el EP que presentó tras su salida de Operación Triunfo, dejó entrever el camino que estaba dispuesta a recorrer. Aquellas primeras canciones fueron solo un anticipo de Spoiler, su álbum debut, donde buscó definir su identidad artística a través de un pop fresco y versátil. En él convivían baladas tan inolvidables como Vas a quedarte con temas mucho más enérgicos, mostrando desde el principio su capacidad para moverse entre distintos registros.
Después llegó La Última, un proyecto muy especial que sirvió como banda sonora de la serie homónima protagonizada por la propia artista. Un trabajo más íntimo que acompañó una historia de amor y crecimiento personal, demostrando que también podía emocionar desde un formato diferente.
Con 11 RAZONES dio un giro sorprendente a su carrera. Las guitarras y el pop-rock tomaron el protagonismo en un disco que recorría las distintas etapas de un desamor, dejando colaboraciones tan recordadas como + (MÁS) junto a Cali y El Dandee.
Lejos de acomodarse, Aitana volvió a reinventarse con alpha, un álbum que abrazó los sonidos electrónicos, la música de baile y una estética completamente nueva. Canciones como Formentera, junto a Nicki Nicole, reflejaron esa etapa más atrevida, mientras nacía una auténtica comunidad en torno al universo «alpha».
Su proyecto más reciente, CUARTO AZUL, mostró a una Aitana más vulnerable y sincera. Sin renunciar al pop como hilo conductor, exploró diferentes sonidos para construir el que probablemente sea su trabajo más personal. De él nacieron canciones como 6 de febrero y la ya icónica Superestrella, un tema que más de un año después de su publicación ha encontrado una segunda vida gracias al impulso del Mundial y que ha llevado el pop español a lo más alto de las listas internacionales.
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