Leire Martínez

Septiembre amarillo: recordamos el importante testimonio de Leire Martínez sobre la salud mental

Un relato transparente sobre la depresión y la gestión de la vulnerabilidad

Veronica Orcajo

Cada mes de septiembre, la iniciativa internacional del Septiembre Amarillo cobra un protagonismo especial con un objetivo claro: promover la conversación sobre la salud mental, erradicar los estigmas y visibilizar la importancia de la prevención del suicidio. En un momento donde resulta prioritario hablar sin tapujos de las emociones y del bienestar psicológico, las palabras y vivencias de figuras públicas se convierten en un valioso altavoz. Por ello, rescatamos el valiente y sincero testimonio de Leire Martínez, quien en la docuserie de acompañamiento terapeútico Me quedo conmigo, junto a la psicóloga Andrea Vicente, abrió su corazón para visibilizar la cara más humana del sufrimiento y de la superación.

Leire Martínez sobre el miedo a la vulnerabilidad y el pedir ayuda

En el marco de este formato, la artista abordó sin filtros los momentos más complejos de su trayectoria personal, exponiendo abiertamente cómo la sociedad y los procesos depresivos afectaron a su vida diaria, exponiendo abiertamente cómo la soledad y los procesos depresivos afectaron a su vida diaria. «Yo he pasado por muchos momentos y me he sentido muy sola y me he sentido poco querida. He pasado por una depresión y he tenido que medicarme y pedir ayuda y creo que es ese, ¿no? Ese miedo a mostrar eso que consideramos una debilidad es lo que se hace que no se hable de salud mental, que se pase siempre como de puntillas», explicaba sobre la necesidad de romper el silencio social que suele envolver a estas realidades.

La cantante puso especial énfasis en situar la estabilidad emocional como el pilar fundamental sobre el que se sostiene la salud integral de cualquier persona, defendiendo la validez de cada una de las emociones que atravesamos.

«Para mí la salud mental es la salud más importante y creo que el resto de salud está supeditada a que esto esté bien, a que nuestras emociones estén donde tienen que estar y que las vivamos de una forma sana: que la tristeza sea tristeza, que la alegría sea alegría; y que las vivamos y las transitemos todas», afirmaba.

«Momentos malos tenemos todos y se puede salir»

A lo largo del espacio terapéutico, Leire Martínez hizo balance de su propio proceso de recuperación, recordando que los caminos de sanación no son inmediatos, sino un aprendizaje continuo de años. «Yo animo a todo el mundo a que no tenga miedo, de que aunque son procesos que cuestan; yo llevo años en esto, pero aquella niña que tenía miedo, que sufría… pues hoy en día es una mujer capaz de enfrentar pues situaciones adversas y eso es algo de lo que me siento superorgullosa«, reflexionaba al mirar atrás y reconocer su propia evolución. 

Esa transformación personal y la satisfacción de ir alcanzando pequeños logros son los motores que hoy en día la impulsan a seguir adelante. «La satisfacción que a mí me da ver que se puede y que lo vas logrando, pues es lo que a mí me impulsa a seguir adelante, y lo que me impulsa a no rendirme, a seguir luchando por lo que quiero y por quién quiero ser», desvelaba con convicción. 

El propósito de compartir una vivencia tan íntima responde al deseo de tender la mano a quien pueda encontrarse en una situación similar, recordando que el dolor no debe atravesarse en soledad y que siempre hay un horizonte de esperanza. «Así que si esto sirve de algo, pues que sea para eso, para que la gente no tenga miedo y se dé cuenta de que momentos malos tenemos todos y que se puede salir y que se sale y que se puede ser feliz»concluía, dejando un mensaje que cobra un significado fundamental en este Septiembre Amarillo. 

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