Shakira

Shakira vuelve a casa sin salir de la Residencia en Madrid a través de un viaje por sus raíces colombianas y su música

La colombiana afronta su segunda tanda de conciertos en Macondo Park con la sorpresa de Alejandro Sanz

Jesús Ruiz

Shakira ha vuelto a casa, aunque esta vez no ha tenido que cruzar el Atlántico para hacerlo. Madrid se ha convertido durante unas horas en el lugar desde el que la colombiana ha podido regresar a sus raíces, a sus recuerdos y a las canciones que han acompañado las distintas etapas de su vida. Una noche más de su residencia en Macondo Park que demuestra que el viaje de la cantante no solo se mide en kilómetros, sino también en canciones que nos transmiten su historia.

Porque basta con recorrer su repertorio para entender hasta dónde ha llegado la artista desde aquellos primeros pasos en Colombia. Hay temas que pertenecen a una Shakira que todavía estaba descubriendo su camino, otros que recuerdan a la estrella latina que comenzó a conquistar el mundo y otros que hablan de la mujer que hoy se encuentra sobre el escenario.

Y alrededor de esa historia también aparecen las raíces. Macondo Park, levantado en Villaverde alrededor de la residencia, ha ampliado la experiencia más allá del propio concierto con diferentes espacios vinculados a la literatura, la música, la moda, la gastronomía y otras expresiones de la cultura latinoamericana. Una prolongación del viaje que Shakira propone desde el escenario: mirar hacia el lugar del que viene mientras celebra todo lo que ha construido lejos de él.

Un viaje que empieza mucho antes de que se apaguen las luces de Macondo Park

La experiencia de Shakira en Madrid empieza mucho antes de que se apaguen las luces. Al recorrer Macondo Park, la sensación es la de entrar durante unas horas en un pequeño universo dedicado a sus raíces y a la cultura latinoamericana.

La literatura, la gastronomía, la música o la moda tienen su propio espacio, con una biblioteca en la que Gabriel García Márquez cobra especial protagonismo y un mercado en el que encontramos propuestas como arepas o tequeños. El propio nombre del recinto ya nos sitúa en Macondo, el pueblo imaginado por García Márquez en ‘Cien años de soledad’.

Y mientras avanzamos por el recinto, también encontramos diferentes espacios que hablan directamente de la historia de Shakira. Es curioso porque vienes a Madrid para verla cantar, pero antes de que aparezca sobre el escenario ya estás recorriendo parte de la cultura que la ha acompañado durante décadas.

Esa sensación también está entre el público. Banderas colombianas, seguidores llegados desde distintos lugares y personas que han crecido con sus canciones convierten Macondo Park en un punto de encuentro entre culturas y generaciones.

Todas las Shakiras caben en una noche

A las 21 de la noche, cuando las luces comienzan a apagarse, el viaje que había empezado unas horas antes entre los espacios de Macondo Park se traslada al escenario principal. Shakira apareció acompañada de algún que otro amigo del mundo deportivo, como Sergio Ramos, avanzó entre el público y terminó subiendo al escenario para arrancar con ‘La fuerte’. Madrid volvió a encontrarse con una Shakira que no necesita quedarse quieta en una sola época porque su propia trayectoria le permite recorrer varias en apenas unas horas.

Porque su repertorio funciona como un mapa de su propia historia. Está la Shakira de ‘Pies descalzos’ y ‘Antología’, la que llevó sus raíces colombianas y los sonidos latinos al mundo con ‘La tortura’, la que convirtió ‘Hips Don’t Lie’ en un himno internacional y la que se abrió paso por otros territorios musicales con ‘Waka Waka’.

También apareció la rockera de ‘Don’t Bother’, la Shakira de ritmos urbanos en ‘Te felicito’ o ‘Chantaje’ y, finalmente, la mujer que hoy se reivindica en canciones como ‘Soltera’ o ‘BZRP Music Sessions #53’.

Hay caribe, hay pop, hay rock, hay sonidos árabes y hay ritmos que la artista ha incorporado a lo largo de su trayectoria. No hace falta que Shakira explique de dónde viene: lo cuenta cada canción. Y mientras avanzan los minutos, Madrid deja de ser simplemente el lugar donde está actuando para convertirse en una parada más de ese largo viaje que comenzó en Barranquilla.

Un trayecto con grandes encuentros

Y lo bonito de los viajes es poder compartirlo rodeada de tus seres queridos, y, en ese sentido, Shakira ha demostrado en más de una ocasión que sabe escoger muy bien la compañía. Los rumores finalmente se confirmaron: a esta cuarta noche de celebración se unió Alejandro Sanz, uno de nuestros artistas más reconocidos de la música latina y un buen amigo de la colombiana. La presentación que hizo la anfitriona al artista madrileño fue breve, aunque no pudo definirlo mejor.

Así, al grito de «el más grande», con una intensidad que llegó a la última de las gradas, Alejandro comenzó a aparecer en el escenario subido a una plataforma. Los primeros segundos de la canción apenas pudieron oírse de la euforia con la que el público inundó aquel estadio, aunque ‘La Tortura’ es un éxito que puede reconocerse sin apenas música. En aquel momento fuimos testigos de un nuevo capítulo en una de las amistades más longevas y especiales de la música.

Un vínculo que se creó en forma de canción hace más de dos décadas, pero que ha evolucionado a dos personas que siempre han estado en las buenas, en las malas y en las más dolorosas del otro. Por ello, Sanz tenía que estar en aquella celebración latina, porque para poder celebrar, también hay que saber ayudar, y eso es algo que muy bien sabe el cantautor, al ser uno de los mayores hombros de los que gozó la colombiana en sus momentos más delicados.

Pero esa no fue la única de las sorpresas, ya que Shakira demostró en su cuarta noche de residencia europea que es una mujer de palabra. Uno de los momentos más emotivos vino cuando al escenario subieron Guetto Kids, el grupo de bailarines de Uganda que descubrió en redes sociales tras ver un vídeo de ellos bailando su éxito mundial ‘Dai Dai’. La artista quedó tan impresionada que no pudo evitar hacerles formar parte de este momento tan especial en su carrera.

Madrid también forma parte del viaje de Shakira

Al final, todo viaje termina, aunque en este caso solo ha dado por finalizada la cuarta de doce paradas. Una velada en la que el sur madrileño volvió a estar impregnado del orgullo de toda una comunidad latina. Una noche para celebrar la cultura y la raíz de cada uno y en la que contagiarse del empoderamiento femenino.

Madrid se convirtió de nuevo en la madriguera en la que poder arroparse de la loba más querida por el mundo. Porque ese es precisamente el primero de los mandamientos de toda loba: «Cuidarás de tu manada sobre todas las cosas».

Un espacio seguro creado por la colombiana en el que sentirte libre de ataduras y en el que conviven sus primeros años, sus errores y aciertos, sus vivencias y los artistas que, de una forma u otra, han formado parte de toda su historia.

Y así, entre canciones de ayer y de hoy, Shakira vuelve a casa sin abandonar Madrid. Porque algunas veces regresar al origen no significa volver al mismo lugar, sino reconocerlo en las canciones que todavía nos acompañan.