
Fue en 2018 cuando alzó su primer galardón de los Goya por la canción ‘La llamada’, que acompañó a la primera película de Javier Calvo y Javier Ambrossi con la que compartía nombre, y 5 años después, en 2023, cuando levantó su segundo ‘cabezón’ por ‘Sintiéndolo mucho’, el tema que escribió e interpretó junto a Joaquín Sabina para el documental del que el ubetense fuera protagonista.
Dicen que no hay dos sin tres, y esto es precisamente lo que quiere demostrar el intérprete de ‘Como si fueras a morir mañana’ en los Premios Goya 2026, donde la canción original de su documental, compuesta y producida por él mismo, está nominada.
El pasado 17 de octubre Leiva publicó ‘Hasta que me quede sin voz’, un documental muy especial con el que desnudó su alma para adentrarnos en lo que es su día a día como artista, y no sólo en sus momentos más exitosos sino también en los momentos más crudos. Llegó acompañado de la canción con la que ahora vuelve a ser protagonista en los Premios Goya 2026 y con la que comparte título, que es una auténtica autobiografía musical con la que el artista explicó su punto de vista del mundo actual y de su mundo interior.
A lo largo de sus frases se atreve a compartir su opinión sobre el panorama completamente digital que nos rodea, haciendo referencia a que siempre está «envuelto en orgías de selfies» en un «mundo herido de egos y odios». Pero no se queda ahí, ya que también se atreve a hablar de la realidad actual de la industria musical, haciendo referencia a los algoritmos que convierten las canciones en archivos de usar y tirar que son difíciles de diferenciar entre sí por culpa de algunos «buitres» que están «esquilmando el negocio».
No obstante, a lo largo de todo este autorretrato compuesto a través de estrofas y estribillos, Leiva también quiso adentrarnos en algunos problemas personales que siguen preocupándole, como el insomnio, al que se refiere con la frase «no he dormido de un tirón desde hace meses», su miedo escénico cada vez mayor al que hace referencia cantando «mi terror antes del show crece» o su «cuestión con el alcohol», que «crece».
A fin de cuentas, una de las letras más personales de la carrera artística de Leiva, con la que nos cuenta todo lo que ocurre dentro de su mente de la mejor manera que sabe hacerlo, a través de una canción marcada por los ritmos de guitarra que se acelera hacia su parte final introduciendo otros instrumentos como la batería y con la que deja claro que el mundo de hoy no le pertenece.
Extraño tanto nuestros años salvajes
Tumbados en la tempestad
Ahora sólo vivo envuelto en orgías de selfies
Revirtiendo depresiones post gira
Sorteando la hiperrealidad
Empachado de homicidas chiflados en Netflix
No he dormido de un tirón desde hace meses
Mi cuestión con el alcohol crece
Será que necesito ayuda
Lo he pensado varias veces
Siempre hay una buena excusa
Y no me convence Serial Killers,
masa madre Tik toks y su puta madre
El mundo de hoy no me pertenece
Sólo es una suerte de manicomio mío
Lo que alcanzo a ver con un solo ojo
Es suficiente realidad
Insaciable mundo herido de egos y odios
Mira los buitres esquilmando el negocio
A mí todo me suena igual
Un algoritmo acelerando el latido causando destrozos
Los neones nunca son lo que parecen
Mi terror antes del show crece
Será que rozo la locura
Lo he pensado varias veces
Son mis picos de amargura y cuentas pendientes
Serial Killers, masa madre, Tik toks y su puta madre
El mundo de hoy no me pertenece
Sólo es una suerte de manicomio mío
Siempre esas voces, esas voces-fantasma
He andado desquiciado de más
Dándome la espalda
Siempre esas voces, esas voces fantasma
Creo que tengo que frenar
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