
Además de las identidades reveladas, la gala destacó porque, por primera vez en esta edición, todos los investigadores coincidieron en una de las apuestas, llegando a hacer pleno. Ana Milán, Ruth Lorenzo, Juan y Medio y Boris Izaguirre, junto al invitado Roberto Brasero, consiguieron acertar la máscara de tortuga antes de la revelación.
Sobre el escenario se subieron ayer las máscaras Clavel, Tortuga, Jirafa, Pizza y Mejillón, que lucharon por mantenerse una semana más en el concurso y conseguir un puesto en la semifinal. En esa fase esperan ya Momia, Troglodita y Mofeta.
La primera máscara en abandonar la noche de Mask Singer fue Pizza. Durante la noche, el personaje dejó varias pistas relacionadas con Italia y con un secreto que solo pensaba revelar «cuando ya no estuviera». Un secreto que finalmente contó: «El día que yo muera mi sobrina subirá al tanatorio para decir quién era mi fuente en el caso de Ylenia Carrisi».
Finalmente, ambos acertaron. La colaboradora apareció bajo la máscara de Pizza y confesó que la experiencia había sido una de las más divertidas de su vida. Además, explicó que ni siquiera su entorno conocía su participación en el concurso y aseguró que tuvo que inventarse una coartada para evitar sospechas.
La segunda revelación de la noche estuvo protagonizada por Tortuga. Después de interpretar Voy a pasármelo bien, de Hombres G, todos los investigadores coincidieron en que el famoso escondido tras el disfraz era Rappel.
El público decidió que había llegado el momento del desenmascaramiento y, efectivamente, el popular vidente apareció sobre el escenario provocando la ovación del plató. Muy emocionado, agradeció el cariño recibido durante el concurso y destacó el buen ambiente vivido junto al equipo del programa.